Portada » Historia » Desamortización de Mendizábal: Contexto, Impacto y Consecuencias
El «Decreto de Desamortización de Mendizábal», proclamado el 21 de febrero de 1836, es un texto explicativo de primer orden, de naturaleza político-económica. Su autor, Juan Álvarez Mendizábal, lo dirige a María Cristina, regente durante la minoría de edad de Isabel II. Publicado en la Gaceta de Madrid, el diario oficial del reino, es un documento público de difusión nacional. Su objetivo es informar sobre la necesidad de la desamortización y sus ventajas, defendiendo el proceso para consolidar el nuevo estado liberal.
La desamortización se refiere a la liberación de bienes «amortizados», aquellos que no se pueden vender libremente. Este proceso convierte la propiedad colectiva o corporativa en propiedad privada, susceptible de intercambio y venta. En la época, la Iglesia poseía numerosos edificios y tierras, objetivo principal de la desamortización de Mendizábal.
El decreto argumenta que la misión del Estado es garantizar la felicidad ciudadana, lo cual requiere reactivar la riqueza estancada mediante la desamortización y una mejor distribución de la propiedad. Esto incrementaría la circulación de bienes y la industria. Mendizábal buscaba romper los vínculos con el Antiguo Régimen, fortalecer la relación entre Isabel II y la sociedad, y reducir la deuda pública. El objetivo principal era construir y consolidar el estado liberal.
Tras la muerte de Fernando VII, María Cristina de Borbón asumió la regencia. Después del gobierno de Francisco Martínez de la Rosa, el conde de Toreno nombró a Mendizábal ministro de Hacienda. Al dimitir Toreno, Mendizábal asumió el poder. La desamortización de los bienes eclesiásticos fue su política más destacada. El Estado confiscó edificios y terrenos de la Iglesia, convirtiéndolos en bienes nacionales para su venta. El gobierno obtuvo fondos para pagar deudas de la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas.
Sin embargo, no se logró la reducción de deuda esperada, y la nobleza y la Iglesia recompraron gran parte de los bienes, concentrando la propiedad en lugar de distribuirla. La Iglesia, que apoyaba a Don Carlos, rompió relaciones diplomáticas con el estado.
El Decreto de Desamortización de Mendizábal fue crucial para consolidar el Estado Liberal y la importancia de la propiedad privada. No obstante, sus beneficios fueron limitados, ya que los ricos adquirieron la mayoría de los bienes, perjudicando a los campesinos.
La Ley General de Ferrocarriles de 1855 es un texto jurídico de primera mano, de naturaleza jurídico-económico-política. Sus autores son las Cortes, con la ratificación de Isabel II y la promoción del gobierno, especialmente de Francisco de Luxán y Miguel Romero (ministros de Fomento). Publicada en la Gaceta de Madrid el 6 de junio de 1855, es un documento público de difusión nacional.
El objetivo de la ley es fomentar una red ferroviaria sólida en España para impulsar la industrialización. Se detallan las condiciones y beneficios para los inversores.
La Constitución de 1876, publicada el 30 de junio de 1876 en la Gaceta de Madrid, es un texto jurídico de primera mano, de naturaleza jurídico-política. Ratificada por Alfonso XII, sus autores son las Cortes y el rey, con Antonio Cánovas del Castillo como figura clave detrás del Sistema de la Restauración. Es un documento público de difusión nacional.
El objetivo es presentar artículos sobre el sistema de votación, soberanía, religión y derechos individuales.
Este pasaje de «Oligarquía, caciquismo, colectivismo agrario y otros escritos» (1901) de Joaquín Costa es un texto político y público de primera mano. Costa, historiador, político (miembro de la Unión Republicana) y figura clave del Regeneracionismo, critica el Sistema de la Restauración, el caciquismo y la corrupción.
Costa denuncia el sistema electoral corrupto de la Restauración, compuesto por tres elementos interrelacionados:
Este sistema falsifica las elecciones para defender los intereses de los partidos, ignorando la voluntad popular. Costa proclama la necesidad urgente del regeneracionismo.