Portada » Geografía » Demografía de España: Evolución, Distribución y Tendencias Actuales
La evolución de la población española se puede estudiar a través de distintos ciclos demográficos:
Durante la Edad Moderna y principios de la Contemporánea, España experimentó un ciclo demográfico antiguo. Este ciclo se caracterizó por:
Las causas principales fueron el hambre, las epidemias, las guerras y la emigración a América. La población española pasó de 4,8 millones en el siglo XVI a 11 millones a inicios del XIX.
En la segunda mitad del siglo XIX, España inició su transición demográfica, un proceso más tardío que en el resto de Europa. El crecimiento poblacional fue limitado (solo 3 millones) debido a la alta mortalidad infantil y la «mortalidad catastrófica».
El siglo XX marcó el inicio del ciclo demográfico moderno en España, con las siguientes características:
En la primera mitad del siglo, la población creció en 9 millones gracias a mejoras higiénicas, sanitarias y alimentarias. Sin embargo, eventos como la gripe de 1918, las guerras de África y la Guerra Civil (1936-1939) frenaron este crecimiento.
Entre 1950 y 1970, se mantuvo la natalidad (fenómeno del «baby boom») y se redujo la mortalidad. La emigración de los años 60, sin embargo, contuvo el crecimiento poblacional.
A partir de los años 80, el crecimiento se ralentizó debido a la caída de la natalidad. Actualmente, hay un ligero repunte debido a la inmigración. La población actual de España es de 47 millones.
A principios del siglo XIX, la población era mayoritariamente rural y estaba distribuida homogéneamente. En el siglo XX, se volvió mayoritariamente urbana y se concentró en:
Las regiones más pobladas (debido a su desarrollo industrial y turístico) son Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, País Vasco y Canarias. Las regiones que más población han perdido (debido al éxodo rural) son Galicia, las dos Castillas y Aragón.
La densidad de población es la relación entre el total de individuos de una población y la superficie del territorio que habitan. Está condicionada por:
La densidad media en España es de 78,5 hab/km², una de las más bajas de Europa. Sin embargo, existen grandes contrastes, ya que el 96% de la población se concentra en la mitad del territorio.
Las densidades son mayores en:
Las densidades son menores en zonas de elevada altitud y áreas rurales.
España, como otros países desarrollados, ha experimentado un descenso del crecimiento natural o vegetativo (diferencia entre nacidos y fallecidos). Actualmente, este crecimiento es muy lento debido a las bajas tasas de natalidad y mortalidad.
España tiene una de las tasas de natalidad y fecundidad (número de hijos por mujer en edad fértil) más bajas del mundo desarrollado. Esto se explica por:
Las tasas de mortalidad (especialmente la infantil) son muy bajas debido a las mejoras sanitarias. Esto ha llevado a un aumento de la esperanza de vida (sobre todo en las mujeres) y a un envejecimiento progresivo de la población. Las principales causas de mortalidad son las «tres C»: corazón, cáncer y carretera (accidentes de tráfico).
Desde mediados del siglo XIX, España ha sido un país de emigración. Destacan:
En los últimos años, España se ha convertido en un lugar de destino. Destaca la llegada de latinoamericanos, magrebíes, subsaharianos y rumanos, que buscan trabajo en la construcción, los servicios y la agricultura. Se establecen principalmente en grandes ciudades (Madrid y Barcelona), zonas turísticas y áreas de agricultura intensiva de la costa mediterránea.
En cuanto a las migraciones interiores, el desarrollo industrial provocó un éxodo rural hacia las ciudades, los nuevos polos de desarrollo industrial y las zonas turísticas. Destaca el éxodo de población desde Extremadura, Galicia, Andalucía y las dos Castillas hacia Madrid, Cataluña, Levante, el País Vasco y Sevilla.