Portada » Historia » Cronología de la Historia de España: Desde la Prehistoria hasta el Siglo XVI
A continuación, se presenta una cronología de los principales acontecimientos históricos de España, abarcando desde la Prehistoria hasta finales del siglo XVI:
La Prehistoria en la Península Ibérica abarca el periodo desde la aparición de los primeros homínidos hasta la invención de la escritura.
El Paleolítico se divide en tres etapas: Inferior, Medio y Superior. Durante este periodo, los habitantes eran nómadas y depredadores. En el Paleolítico Inferior convivieron dos especies de homínidos: Homo antecessor y Homo heidelbergensis. En el Paleolítico Medio apareció el hombre de Neandertal, caracterizado por el uso del fuego y los primeros enterramientos. En el Paleolítico Superior, surgió el Homo sapiens, con un perfeccionamiento de los utensilios cotidianos. El Mesolítico se distingue por una mayor presencia en abrigos rocosos en lugar de cuevas. El Neolítico llegó a España desde el Mediterráneo y el norte de África, marcando una transformación radical conocida como la «revolución neolítica», con la introducción de la agricultura y la ganadería.
El uso de los metales se inició en el Próximo Oriente. Inicialmente, se utilizó el cobre, abundante en la zona. En el III milenio a.C. se desarrolló la técnica del bronce, lo que impulsó el comercio a larga distancia.
Durante la primera mitad del primer milenio a.C., llegaron a la Península Ibérica los fenicios, griegos y cartagineses, introduciendo la metalurgia del hierro. Estos pueblos, junto con los Tartessos, influyeron significativamente en las culturas locales.
La conquista romana buscaba establecer una unidad. Los pueblos que habitaban la Península continuaban desarrollando sus propias formas de vida y culturas. En el siglo III a.C., la rivalidad entre Roma y Cartago desembocó en las Guerras Púnicas. Tras la expulsión de los cartagineses de Sicilia, la Segunda Guerra Púnica se originó por la conquista de Sagunto.
En el año 711, Tarik, lugarteniente del gobernador Muza, cruzó el estrecho de Gibraltar y venció al rey visigodo Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete. Tarik avanzó hacia Toledo, donde se le unió Muza. La conquista continuó en dirección al Ebro y la Submeseta Norte. En ocho años, los musulmanes conquistaron Hispania. Intentaron avanzar más allá de los Pirineos, pero fueron derrotados por Carlos Martel en la Batalla de Poitiers (732). Al-Ándalus se convirtió en una provincia del Califato Omeya de Damasco, con capital en Córdoba. Durante este tiempo, Al-Ándalus enfrentó problemas internos debido a enfrentamientos entre árabes y bereberes. Estos conflictos llevaron a la organización de la resistencia cristiana en las montañas asturianas.
A mediados del siglo VIII, la sublevación abasí en Damasco acabó con la familia califal de los Omeyas. Abderramán I, tras escapar, logró apoderarse del gobierno de Al-Ándalus en 756. Mejoró la administración e inició la construcción de la Mezquita de Córdoba. La península se consolidó, pero persistieron los problemas internos, especialmente la tensión entre árabes y bereberes. A mediados del siglo IX, se sumó el problema de los mozárabes, quienes, gravados con impuestos especiales por su condición de cristianos, protagonizaron actos de rebeldía. A finales del siglo IX y comienzos del X, la sublevación más grave fue liderada por el muladí Omar ben Hafsún, quien abandonó el Islam para volver al Cristianismo, perdiendo el apoyo de los muladíes.
La crisis de Al-Ándalus fue superada por Abderramán III, quien, tras restaurar la autoridad, decidió proclamarse califa en 929, independizándose del Califa de Bagdad. El Califato marcó la etapa de mayor esplendor político y económico de Al-Ándalus. Abderramán III reforzó el ejército y ordenó la construcción de la ciudad palacio de Medina Azahara. Su sucesor, Alhakén II, fue un protector de las letras y las artes. Sin embargo, con su sucesor, Hixem II, la situación cambió. El nuevo califa delegó el gobierno en Almanzor, quien actuó como un dictador y reforzó el ejército, realizando expediciones anuales que arrasaban iglesias y monasterios. Tras ser herido en la Batalla de Calatañazor (Soria), donde fue derrotado, el Califato entró en un periodo de crisis.