Portada » Historia » Crecimiento Económico Mundial: De la Postguerra a la Crisis del 2008
Tras la Segunda Guerra Mundial y superada la crisis energética y económica de 1973, se inicia el periodo más largo y excepcional de expansión de la economía mundial (1950-1973). La tasa anual de crecimiento de la renta per cápita mundial rozó el 3%, a pesar del acelerado crecimiento demográfico, concentrado principalmente en países subdesarrollados de África, Asia y América Latina. Destaca el crecimiento de la renta per cápita en Europa del Sur y, especialmente, en Japón, con un 8,1%.
Este periodo estuvo dominado por la supremacía de Estados Unidos y el dólar, reflejado en las ayudas a Europa para su reconstrucción (Plan Marshall). Esta ayuda favoreció el crecimiento económico mundial por su intensidad, duración y número de países beneficiados. En los años cincuenta y sesenta, la estabilidad monetaria internacional, basada en un dólar (1$) convertible en oro y tipos de cambio fijos, jugó un papel fundamental en el progreso, marcado por la industrialización y los bajos precios de la energía y materias primas.
Otro acontecimiento importante fue el Tratado de Roma de 1957, que dio origen a la Comunidad Europea, favoreciendo el desarrollo económico de los países miembros.
Esta etapa comienza con la quiebra del sistema de Bretton Woods en 1973 y el estallido de la crisis del petróleo, que, junto con la variación de los tipos de cambio, dio lugar a políticas proteccionistas. El crecimiento de la renta per cápita en este periodo fue del 1,8% anual, similar al de siglos anteriores, pero mal distribuido. Se concentró en Europa Occidental y Meridional, Norteamérica y Japón, con un gran crecimiento en China gracias a las reformas económicas liberalizadoras desde 1978, convirtiéndose en un gigante exportador con una renta per cápita real por encima del 6% anual.
Por el contrario, se observa un nulo crecimiento secular en África Subsahariana, la caída de los países de Europa del Este y un insuficiente progreso en Latinoamérica y algunos países del Sudeste Asiático.
El último cuarto del siglo XX estuvo marcado por la subida de los precios del petróleo (multiplicándose por cuatro en 1973-74 y por tres en 1979). Esto provocó estancamiento y paro con inflación en los países industrializados, una crisis de demanda a escala mundial, disminución de los intercambios internacionales e incertidumbre sobre la evolución económica debido al agotamiento de recursos y al deterioro ambiental.
Las décadas de los 80 y 90 se vieron favorecidas por la bajada de los precios del petróleo, propiciando la recuperación y un crecimiento económico con mayor predominio y desarrollo de los mercados, especialmente los financieros. La crisis posterior de las hipotecas *subprime*, iniciada en el verano de 2008 y originada por los excesos de los mercados financieros, afectó rápidamente a todos los países, comenzando por los más desarrollados. La respuesta de la Reserva Federal de Estados Unidos fue más rápida y efectiva que la del Banco Central Europeo, al bajar los tipos de interés e inyectar liquidez.
La aparición de Internet impulsó la liberalización y la globalización de la economía, provocando una mayor concentración del poder económico a través de fusiones y adquisiciones de empresas en todos los sectores, así como la privatización de antiguas empresas públicas. Esta etapa también se caracteriza por cambios en el ámbito tecnológico y en la organización internacional de la producción, el comercio y las finanzas. Es muy posible que la crisis iniciada en 2008 marque el final de una etapa y el comienzo de otra.