Portada » Historia » Constitución Española de 1869: Derechos, Soberanía y Reformas
Selección de artículos de la Constitución de 1869, elaborada por las Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal tras la revolución democrática de 1868, «La Gloriosa». Se trata de una fuente directa y primaria. Es un documento público, de naturaleza jurídico-política, cuyo destinatario es el pueblo español, teniendo en cuenta que en este momento España disponía de colonias en Filipinas, Puerto Rico y Cuba.
Las principales ideas del texto son:
Por último, se hace una especial mención a la reforma del gobierno de las provincias de Ultramar: Cuba y Puerto Rico. El objetivo principal es la implantación de un Estado democrático en España.
Algunos de los principios reseñados son:
El texto consagra derechos hasta entonces desconocidos en el constitucionalismo español. Todos los derechos individuales son naturales, absolutos e ilegislables. Este carácter tan democrático de la declaración de derechos se explica por la fuerza relativa que tenían los republicanos, unidos a los demócratas y parte de los progresistas.
La Constitución de 1869 estuvo muy lejos de dar satisfacción a las fuerzas que protagonizaron la caída de Isabel II. Los republicanos se opusieron al principio monárquico, y los librepensadores al mantenimiento del culto.
Esta constitución es considerada como la primera constitución democrática de la historia de España, precediendo en varias décadas a conquistas semejantes de otros países europeos. En la Constitución de 1869, la monarquía es definida como «la forma de gobierno de la nación española».
El centro del poder reside en las Cortes, formadas por el Congreso de los diputados y el Senado, ambos electivos. El Senado tenía cierto carácter de representación territorial. El rey reina, pero no gobierna y tiene la obligación de sancionar y promulgar las leyes.
Tras la revolución «Gloriosa», se establece un gobierno provisional, presidido por Serrano y con la inclusión de Prim, Sagasta, Topete, etc. Su primera misión fue convocar elecciones a Cortes constituyentes y desarmar a las Juntas revolucionarias de las ciudades, lideradas por los demócratas. El cambio con respecto a anteriores elecciones era sustancial. Cánovas se preguntó si no tenía que ser incapacitado para el voto el mendigo o el ignorante, como se incapacitaba a la mujer. Con esta ley, el censo electoral se elevó a una cifra próxima a los cuatro millones de electores.
El principal objetivo de los revolucionarios fue elaborar una nueva Constitución. La nueva burguesía pretendía una efectiva división de poderes con el fortalecimiento de las Cortes y la independencia del poder judicial. El Rey tendría una función de equilibrio y moderación entre las fuerzas políticas. La Constitución, después de haber sido ampliamente debatida durante cerca de cinco meses, fue promulgada en junio de 1869. Establecía un Parlamento bicameral, consagraba las libertades democráticas básicas, establecía el sufragio universal (masculino) y, por primera vez, había un reconocimiento de la libertad religiosa y de la institución del jurado. En la cuestión de la forma de régimen, la solución fue «monarquía democrática».
Había una nueva Constitución, pero España era una monarquía sin rey; por ello, se instauró una regencia presidida por el general Serrano, mientras que Juan Prim fue nombrado jefe de Gobierno. A fines de octubre de 1870 se logró solucionar la cuestión del rey, en la persona de don Amadeo, que aceptó el trono tras obtener el consentimiento de las potencias europeas. Pero el reinado de Amadeo fue efímero debido a diversos factores; su valedor, el general Prim, fue asesinado días antes de su llegada a España. Durante el año 1869 se produjeron diversos problemas que amenazaban la estabilidad del nuevo régimen. La mayoría del partido defendería un estado republicano, bajo la dirección de Castelar, Pi y Margall y Fernando Garrido.
Se puede considerar esta constitución como producto de las clases medias burguesas empujadas hacia el liberalismo más democrático por los grupos republicanos que tienen el apoyo de las masas populares. Es de gran importancia para comprender uno de los periodos más dinámicos de la Historia de España. Se puede considerar al Sexenio Democrático un periodo con dificultades por la desunión entre oligarquía, burguesía y militares con los demócratas que controlaban las Juntas. El fracaso de Amadeo I de Saboya dio pie a la instauración de la I República.