Portada » Historia » Conceptos Clave del Franquismo: Desde la Autarquía al Desarrollismo (1939-1975)
El desarrollismo es un concepto ligado al crecimiento económico del régimen franquista a partir del Plan de Estabilización. Se basó en salarios bajos, inversión extranjera, el inicio del turismo y las remesas de los emigrantes en Europa. Este periodo dio lugar a un fenómeno de transformaciones «culturales» y de cambios de costumbres. Es la época de la «apertura», de la llegada de turistas extranjeras («las suecas») a las playas, y del icónico coche SEAT 600.
Ideado por los economistas «tecnócratas» en 1959, este plan supuso el fin del «autarquismo» económico que caracterizó los primeros años del franquismo. En esencia, implicó:
Este plan fue un factor clave en el «desarrollismo» español.
Los ideólogos del franquismo acuñaron este término para referirse a su sistema político. Se compone de dos vertientes:
El nacional-sindicalismo promueve la unión de obreros y patronos para conseguir el bien nacional y la grandeza del Estado.
Se refiere a los regímenes políticos caracterizados por:
El Estado es lo primordial y el individuo no es nada, es sacrificable en aras a la grandeza del Estado. El primer dirigente que acuñó el término fue Mussolini con su eslogan: «Todo en el Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado». Historiadores y politólogos han aplicado este término a los sistemas fascistas del periodo de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial, así como a los regímenes comunistas. El general Franco también lo asumió al instaurar su régimen nacional-sindicalista.
Se conoce así al colectivo de políticos, ligados en su mayoría al Opus Dei, que ocuparon varios ministerios del gobierno de Franco en el contexto del Plan de Estabilización de 1959 y a lo largo de los años 60, durante el «desarrollismo». Algunos de los más conocidos fueron los «Lópezes» (López Bravo, López de Letona, López Rodó), quienes contribuyeron a la apertura económica del régimen franquista y a su desarrollo.
Política económica que consiste en la pretensión de eliminar las importaciones y autoabastecerse con la producción nacional. Es característica de los regímenes totalitarios y ultranacionalistas. En España, se implementó durante el franquismo desde 1939 hasta 1959. Esta política autárquica estuvo acompañada de un alto grado de intervencionismo estatal en la economía, hasta el punto de que el Estado se convirtió en uno de los mayores empresarios industriales. Las causas de esta política fueron:
La aspiración de convertir a España en un gran imperio fue una de las bases de esta autarquía. Sin embargo, la autarquía fracasó en España, generando hambre, miseria, racionamiento y mercado negro (estraperlo). Además, impedía las innovaciones tecnológicas extranjeras y el aumento de la productividad de las empresas, ya que estaba fuera de la competitividad debido a la regulación.
Sistema basado exclusivamente en la autoridad y en la sumisión al poder de quienes lo detentan. A diferencia de los regímenes totalitarios, los regímenes autoritarios permiten ciertas libertades privadas (de residencia, movimiento, económicas…), aunque no políticas (pertenencia a partidos, sindicatos u otros grupos distintos).
Este concepto surge al final del franquismo y define a los partidarios del continuismo del régimen. Aunque no estaban en el gobierno en ese momento, mantenían buenas relaciones con los sectores más inmovilistas de las fuerzas armadas y, a través de ellas o directamente, presionaban a Franco. El exministro José Antonio Girón y Raimundo Fernández Cuesta fueron sus representantes más significativos. Entre las organizaciones que componían el búnker destacan Fuerza Nueva (liderada por Blas Piñar), los Guerrilleros de Cristo Rey y la Confederación Nacional de Excombatientes.
Basándose en el fascismo italiano y el nazismo alemán, el franquismo definió a España como:
El régimen totalitario franquista se caracterizó por la supresión de la constitución con garantías democráticas, la clausura del parlamento (que representaba al pueblo) y la prohibición de partidos políticos y sindicatos, considerados una forma de oposición al Estado.