Portada » Geografía » Cliserie y Paisaje: Factores, Vegetación y Adaptación Altitudinal
La cliserie, o cliséride, es un modelo de representación de la sucesión altitudinal de las formaciones vegetales en ambas laderas de una montaña o cordillera. La distribución escalonada, y en ocasiones asimétrica, viene determinada por una variedad de factores físicos, entre los que destacan los climáticos (temperatura, precipitación, vientos, insolación y efecto Föehn), pero también geológicos (como la pendiente, la orientación del relieve, el grado de estabilidad o alteración de las formaciones superficiales y las características de la roca base, que condicionan la calidad de los suelos). Esta cliserie se corresponde con la región biogeográfica eurosiberiana.
Las causas que provocan el escalonamiento altitudinal de la vegetación son variaciones climáticas asociadas al progresivo incremento de la altura. Debemos recordar que la temperatura desciende 0,6º C por cada 100 metros de ascenso y las precipitaciones se incrementan por enfriamiento y condensación del aire. Ello determina un escalonamiento climático desde la base hasta la cima, y, como consecuencia, un escalonamiento de la vegetación. El mayor o menor número de escalones depende de la mayor o menor altitud de la montaña. En las montañas peninsulares, a excepción de la zona pirenaica, se carece de piso subalpino de coníferas. Se pasa directamente del bosque zonal característico de su clima (caducifolio en la zona atlántica y perennifolio en la mediterránea) al piso supraforestal que está formado por pequeños arbustos. Por encima de este piso se encuentran los prados.
Entre los 500 y 1000 m de altitud se aprecia la presencia de roble en una de las laderas (la de umbría) y encinas y quejigos en la ladera donde da el sol (solana). La encina es un árbol que se adapta bien a todo tipo de terrenos y a la sequía. Su aprovechamiento económico para el ganado (bellota) y su madera es muy útil para ruedas, carpintería exterior y carbón. El roble, aunque suele alternar con el haya, está en zonas más bajas que ésta ya que tolera menos el frío y exige menos humedad.
Entre los 1000 y 1500 m aparecen abetos (ladera de umbría) y robles (ladera de solana). Los abetos, tipo de conífera de hoja perenne que alcanza gran altura, exigen pluviosidad y forman grandes bosques a veces mezclados con hayas. Su madera es utilizada en carpintería y para fabricar pasta de papel.
Entre los 1500 y los 2000 m aparecen hayas (vertiente de umbría) y pinos (vertiente de solana). El haya suele aparecer a mayor altitud que el roble ya que tolera más el calor y exige gran humedad del aire e importantes precipitaciones. Su madera se aprovecha para muebles y su fruto (hayuco) para el ganado y para obtener aceite. Los pinos típicos de esta altitud en los Pirineos son el pino silvestre y el pino negro.
Entre los 2000 y 2500 m, únicamente aparecen pinos en ambas laderas. En concreto es, probablemente, un pino negro, una conífera de hojas perennes muy resistente al frío y al viento. Los pinos son especies de repoblación reciente por su aprovechamiento económico (madera y resina).
Entre 2500-3000 m dominan los prados (alternando con rocas desnudas), de periodo vegetativo corto y que más de la mitad del año está cubierto por nieve.
Por encima de los 3000 m, conocido como piso nival, es un espacio de nieves casi perpetuas donde la vegetación es casi inexistente o, si la hay, es rupícola (sobre las rocas y grietas) como los líquenes y musgos.