Portada » Historia » Carteles de la Guerra Civil Española: Propaganda, Ideología y Contexto Histórico
Los carteles son fuentes primarias de naturaleza historiográfica, de contenido político y propagandístico, relacionados con la Guerra Civil Española. En su elaboración estuvieron implicados numerosos artistas gráficos e intelectuales de ambos bandos, y su destinatario era el público en general.
Este cartel, editado por el Servicio Nacional de Propaganda probablemente en 1939, muestra una gigantesca cruz que proyecta su sombra sobre un globo terráqueo donde se destaca España. En los brazos de la cruz se lee «Primera Cruzada». Alrededor del globo, la frase: «España orientadora espiritual del mundo».
Publicado en 1937 y firmado por Parrilla (artista del Sindicato de Profesionales de las Bellas Artes, UGT), este cartel muestra a dos soldados con fusiles, en actitud de lucha, protegidos por una figura femenina (alegoría de la República) que sostiene una corona de laurel. Un medallón con un puño cerrado y una estrella de cinco puntas (símbolos del internacionalismo obrero) muestra la frase: «Voluntarios internacionales de la libertad, 1936-1937». En la parte inferior: «Los internacionales, unidos a los españoles, luchamos contra el invasor».
Tras la dictadura de Primo de Rivera y el exilio de Alfonso XIII, se proclamó la Segunda República el 14 de abril de 1931, seguida de la aprobación de la Constitución de 1931. El gobierno de Manuel Azaña implementó reformas que generaron oposición tanto de la derecha como de la izquierda. Las elecciones de 1933 dieron la victoria al bloque conservador, y el gobierno de Alejandro Lerroux, con apoyo de la CEDA, revirtió muchas de las reformas de Azaña, aumentando la tensión social y política, que culminó en la Revolución de 1934.
En las elecciones de 1936, en un ambiente polarizado, el Frente Popular (izquierdas) obtuvo la victoria, llevando a Azaña a la presidencia. Un grupo de militares, con apoyo de monárquicos, fascistas y la Iglesia católica, dio un golpe de Estado contra la República.
La resistencia republicana derivó en una cruenta guerra civil (1936-1939). La guerra se desarrolló en un contexto internacional crítico. Francia e Inglaterra, buscando evitar una guerra europea, crearon el Comité de No Intervención, que prohibía la venta de armas a ambos bandos. Este acuerdo fue ineficaz y perjudicó a la República, ya que el bando sublevado recibió apoyo de Alemania e Italia. La URSS apoyó militarmente a la República, que también recibió el apoyo de las Brigadas Internacionales.
La debilidad republicana se manifestó en el avance del ejército sublevado. En 1938, este llegó al Mediterráneo, dividiendo la zona republicana. El gobierno de Juan Negrín apostó por la «resistencia a ultranza», esperando que el estallido de la Segunda Guerra Mundial cambiara el curso de la guerra. El fracaso de la ofensiva republicana del Ebro llevó a la caída de Cataluña y al exilio de muchos, incluido Azaña. En febrero de 1939, Azaña dimitió. El golpe de Casado contra Negrín precipitó la caída de Madrid y la victoria del bando nacional el 1 de abril de 1939, dando inicio a la dictadura franquista.
Este discurso, pronunciado por Manuel Azaña en el Ayuntamiento de Barcelona, es una fuente primaria de carácter político. Azaña, figura clave del republicanismo, fue ministro de Guerra, presidente del Gobierno y presidente de la República.
El objetivo de Azaña era lograr una mediación internacional para detener la guerra y construir una paz basada en la reconciliación. Esta postura contrastaba con la estrategia de Negrín de «resistencia a ultranza».
Esta fotografía es una fuente primaria de contenido político y social. Muestra a cuatro mujeres rapadas, una con un niño, en la cárcel de Calzada de Oropesa (Toledo), abierta en 1941 para mujeres que ejercían la prostitución.
La fotografía denuncia la represión franquista contra las mujeres del bando republicano. Estas mujeres fueron represaliadas por su participación activa durante la República o por su relación con republicanos. Los castigos incluían raparles la cabeza, obligarlas a ingerir aceite de ricino y desfilar por las calles, agresiones sexuales y la separación de sus hijos.
Desde el inicio de la guerra, hubo represión en ambas zonas. En la zona sublevada, el objetivo era eliminar toda resistencia y aniquilar a los defensores de la República. Franco instauró una política de represión sistemática del «enemigo interno», la «anti-España». La Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 fue la máxima expresión de este espíritu, prohibiendo y castigando cualquier oposición al régimen.
La represión se institucionalizó con leyes como la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940), la Ley contra el Bandidaje y el Terrorismo (1958) y la Ley de Orden Público (1959). Las mujeres republicanas sufrieron castigos específicos por su género, además de la cárcel y el fusilamiento.
Muchas mujeres, con sus maridos presos, exiliados o fusilados, recurrieron a la prostitución para sobrevivir. El aumento de la prostitución llevó al régimen a crear prisiones especiales para «mujeres extraviadas», como la de Calzada de Oropesa, donde se tomó la fotografía.