Portada » Arte » Basílica de San Pedro: Arquitectura, Cúpulas y Evolución Renacentista
La Basílica de San Pedro, ubicada en la Ciudad del Vaticano, es una iglesia renacentista tardía de gran importancia histórica y artística. Numerosos arquitectos y artistas de renombre participaron en su construcción, incluyendo a Bramante, Rafael, Miguel Ángel y Bernini.
El proyecto inicial fue encargado a Bramante, quien diseñó un edificio con planta de cruz griega inscrita en un cuadro y cubierto por 5 cúpulas. La cúpula central se situaba sobre el crucero, y las restantes, en los ángulos. Tras su muerte, Rafael continuó con la construcción, proyectando una planta de cruz latina con 3 naves. Su ayudante, Sangallo, le sucedió, defendiendo la planta centralizada cubierta por una enorme cúpula, mayor que la ideada por Bramante, y rematada con un gigantesco doble tambor. El conjunto quedaba flanqueado con dos altos campanarios.
Posteriormente, la responsabilidad del diseño recayó sobre Miguel Ángel, quien retomó la idea de Bramante de planta en cruz griega. Se alzaron los muros del ábside y se incorporó la gran cúpula, que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica que se localiza la tumba del apóstol San Pedro. 24 años después de la muerte de Miguel Ángel, la cúpula fue terminada según el diseño de Fontana y Della Porta. Tiene un diámetro de 42,5 metros y una altura de 132 metros, inspirándose en la cúpula de la catedral de Santa María del Fiore, del quattrocento.
La configuración actual de la basílica en forma de cruz latina fue obra de Carlo Maderno, quien añadió 3 crujías nuevas y proyectó la fachada, compuesta de órdenes gigantes de columnas y balconadas. El último arquitecto que intervino fue Bernini, quien proyectó la plaza de San Pedro y la columnata que la rodeaba. Por todo el perímetro de la plaza, encima de las columnatas, se aprecian estatuas de santos de todas las épocas y lugares. También diseñó las torres del campanario y la decoración interior del templo, siendo su obra más destacada el baldaquino de bronce macizo sobre el altar mayor de la basílica.
Esta arquitectura del renacimiento pasa por tres fases en dos siglos de historia:
Se localiza en Florencia y fue diseñada por Filippo di Ser Brunellesco Lippi, en estilo “Renacimiento quattrocento”. Los materiales utilizados son ladrillo, piedra y mármol. Sus dimensiones son 114m de altura y 41,7m de ancho. Fue concebida para convertirse en la mayor y en la más alta de las iglesias de Italia y confirió a Florencia la grandiosidad de su estructura. Para la cúpula, propuso la superposición de dos bóvedas esquifadas, octogonales, una dentro de otra, hechas de ladrillo, y dividió la cúpula en tramos a modo de gajos. La distancia entre ambas se mantiene constante. Está constituida sobre un tambor poligonal de piedra que se cubrió con mármoles (blanco, verde y rosado) y tiene ventanas circulares en cada uno de sus tramos. Esta es la primera vez que una cúpula tiene el mismo aspecto estructural en el interior que en el exterior. En su exterior, la cúpula muestra un aspecto esbelto gracias al perfil ojival que posee. Los nervios se unen y forman una linterna. Las ocho caras de la cúpula están recubiertas de tejas rojas.
Se eleva a una altura total de 136,57 metros, desde el suelo de la basílica a la parte superior de la cruz externa, siendo la cúpula más alta del mundo. Su diámetro interno es de 41,47 metros, ligeramente menor que dos de las tres enormes cúpulas que la precedieron: la del Panteón de Agripa, de 43,3 metros; y la de la Catedral de Florencia, de 44 metros. Los arquitectos de San Pedro se basaron en estas dos cúpulas para buscar la manera de construir la que se concibió como la mayor cúpula de la cristiandad. Se encuentra sobre el altar mayor y la tumba del apóstol San Pedro. La solución de Brunelleschi fue la inspiración directa de Miguel Ángel cuando tuvo que diseñar una cúpula para el proyecto más importante del Renacimiento tardío, la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Creó una majestuosa cúpula circular que domina la ciudad de Roma y -simbólicamente- toda la cristiandad.
Diseñada por el arquitecto Borromini, presenta una cúpula gallonada. La planta de esta iglesia nace de una figura fundamental extruida que, al levantarse, se va cerrando para formar la cúpula. La única forma exterior que trabajó Borromini en San Ivo en la Sapiencia es la cúpula, cuya fuerte carga decorativa y simbólica impiden apreciar el trabajo del espacio como “interacción de fuerzas” que es posible distinguir en otras obras del artista. Una de las primeras formas de influencia que podemos ver en Borromini es la herencia de Miguel Ángel y los clásicos.