Portada » Educación Artística » Arquitectura Moderna: Kenzo Tange, Eero Saarinen y la Identidad Latinoamericana
El proyecto está basado en dos semicírculos entrelazados y desfasados entre sí, con extremos de los edificios terminados en puntos que no se encuentran, pero que siguen una línea de composición. El gimnasio se une al conjunto solo por su forma de caracol, lo que hace que se amarre a las formas de las piscinas.
Este diseño será la pauta para muchos arquitectos de otros países, debido al uso de los ejes axiales que rompen con la simetría de los objetos. Las entradas se encuentran en la parte cóncava de la forma y los techos están soportados por dos enormes columnas de concreto aparente reforzado, las que sirven como mástiles y portatensores de la techumbre. Las cubiertas están sostenidas por cables de acero trenzados y soportados por placas soldadas que permiten la tensión necesaria para cargar su propio peso debido a la pretensión a que fueron sometidos y logran que soporte el empuje del viento, que particularmente en esa zona puede ser huracanado en ciertas épocas del año.
No quería estar limitado por un uniforme estrictamente funcionalista, y exploró las geometrías curvas y las metáforas orgánicas en obras como la terminal de TWA en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, un edificio que evoca el vuelo mediante la imagen de unas alas extendidas. Se hizo famoso por sus diseños de líneas curvadas, especialmente en las cubiertas de sus edificios, con las que conseguía imprimirles una gran ligereza.
Terminal de TWA en el aeropuerto Kennedy de Nueva York (1956)
La terminal de la TWA es un símbolo del vuelo en hormigón armado. Saarinen se inspira en las bóvedas de crucería gótica para albergar un espacio sin columnas que da cabida a varios servicios. La simetría de la planta y los alzados es readmitida en el vocabulario formal del arquitecto moderno. El movimiento de las formas de hormigón fue el tema que inspiró la concepción del diseño hasta en los más mínimos detalles. El flujo continuo de un área a la otra crea un espacio sin límites, una arquitectura de fluidez. Las columnas, las bóvedas y el antepecho se combinan para formar un único elemento.