Portada » Ciencias sociales » Adam Smith y el Marxismo: Fundamentos de la Economía Clásica y el Materialismo Histórico
1) Adam Smith (5 de junio de 1723 – 17 de julio de 1790) fue un economista y filósofo escocés, uno de los mayores exponentes de la economía clásica.
Adam Smith basaba su ideario en el sentido común. Frente al escepticismo, defendía el acceso cotidiano e inmediato a un mundo exterior independiente de la conciencia. Este pensador escocés creía que el fundamento de la acción moral no se basa en normas ni en ideas nacionales, sino en sentimientos universales, comunes y propios de todos los seres humanos.
2) División del trabajo es la especialización y cooperación de las fuerzas laborales en diferentes tareas y roles, con el objetivo de mejorar la eficiencia. Aunque es consustancial a toda actividad humana desde la prehistoria, se intensificó con la revolución neolítica que originó las sociedades agrarias y aceleró de modo extraordinario su contribución al cambio tecnológico y social con el desarrollo del capitalismo y la revolución industrial.
Según la tesis central de La riqueza de las naciones, la clave del bienestar social está en el crecimiento económico, que se potencia a través de la división del trabajo y la libre competencia. Según esta tesis, la división del trabajo, a su vez, se profundiza a medida que se amplía la extensión de los mercados y por ende la especialización. Por su parte, Adam Smith considera la libre competencia como el medio más idóneo de la economía, afirmando que las contradicciones engendradas por las leyes del mercado serían corregidas por lo que él denominó «la mano invisible» del sistema.
Para Adam Smith hay dos clases sociales dentro de la fuerza de trabajo: los trabajadores activos y los excedentes o parados, que mantienen el precio de la fuerza de trabajo en niveles reducidos.
La riqueza, para Adam Smith, depende de la capacidad productiva de la industria que produce bienes. Los servicios no crean riqueza. También desarrolla la teoría del valor, según la cual: el valor es el precio de las cosas, es decir, el precio de las materias primas, más el valor añadido por la fuerza de trabajo en su transformación. El precio de la fuerza de trabajo es un precio justo, ya que responde a las leyes de la oferta y la demanda, y es lo que el obrero necesita para sobrevivir, idea con la que justifica el modelo económico capitalista.
El mercado es el que, con medidas de compensación, pone el precio justo, por medio de una mano invisible que vela por la justicia de los precios del mercado, los cuales siempre tienden a estar lo más bajos posible. Además, según Adam Smith, los costes constantes no varían con la escala.
David Ricardo, como ya se mencionó, dio cierta importancia al tema del valor afirmando que únicamente era determinado por la cantidad de trabajo empleada para realizar un producto y que este se podía definir como valor comparativo y valor relativo; el valor comparativo es teniendo en cuenta el trabajo y el esfuerzo para realizar los productos, mientras que el valor relativo se efectúa teniendo en cuenta la cantidad de bienes producidos en determinado tiempo.
* Considera al desarrollo de los fenómenos económicos, así como los de las sociedades en general, como parte de un proceso histórico natural, y que se puede explicar precisamente partiendo de las características de la realidad en desarrollo.
* Las relaciones económicas son relaciones entre hombre y mujeres, pero estos se encuentran agrupados en clases sociales, las que tienen intereses diversos debidos al lugar que ocupan en la producción y en el reparto de la riqueza social.
* Uno de los aspectos más importantes del Materialismo Histórico en cuanto a teoría es el concepto de la totalidad. El marxismo no reduce el estudio de la historia al campo económico sino que considera que en el proceso de la historia concurren contradicciones de diferente signo. La totalidad sin embargo no son “todos los hechos” sino la realidad como un todo estructurado y dialéctico en el cual puede ser comprendido como racionalidad cualquier hecho, clase de hechos o conjunto de ellos.
Las clases sociales para el marxismo están definidas por las relaciones de producción, es decir, por la forma en que los hombres producen mercancías. En el seno de las relaciones de producción, el papel que ocupa cada individuo está determinado por la división del trabajo, es decir, aquellos que desarrollan una misma actividad -y por tanto están sometidos a unas idénticas condiciones- conforman una clase social. Las clases sociales vienen determinadas por el lugar que ocupan en el proceso de producción de la riqueza. Unos la producen y otros se apropian de una porción de la misma.
Aquí no se trata de exponer esta teoría en todos sus desarrollos. Después de todo, se la puede resumir muy sucintamente alrededor de esta idea central que es el trabajo humano, única fuente de creación de valor. Por valor, es necesario entender aquí el valor monetario de las mercancías producidas por el capitalismo. Entonces, nos encontramos confrontados a este verdadero enigma, de un régimen económico en el que los trabajadores producen la integridad del valor, pero no reciben más que una fracción bajo la forma de salarios, yendo el resto a la ganancia. Tienen más ganancia de lo que pagan al productor.
Marx distingue en toda mercancía su valor de uso de su valor de cambio. El valor de uso es el valor que un objeto tiene para satisfacer una necesidad. Este concepto se refiere a los rasgos de las cosas gracias a los cuales nos son útiles para la satisfacción de cualquier tipo de necesidad, desde las más biológicas como comer, hasta las más espirituales como las que se refieren al ocio y el mundo de la cultura. El valor de cambio es el valor que un objeto tiene en el mercado, y se expresa en términos cuantitativos, medidos por el dinero. Dos objetos con diferente valor de uso pueden tener el mismo valor de cambio si así lo determina las leyes del mercado, por ejemplo, un ordenador puede costar lo mismo que una moto.