Portada » Arte » Explorando la Arquitectura Renacentista Española: Un Legado de Innovación y Tradición
El siglo XVI representa en España uno de los momentos más ricos en todos los aspectos, comenzando por los Reyes Católicos, que inician el modelo de estado moderno, cuya estructura sirve como modelo. Carlos V les sigue, un periodo brillante que continúa con la colonización de América; y Felipe II les sigue, completando entre estos tres el siglo XVI. La arquitectura representa el termómetro de una determinada sociedad en un determinado momento. El siglo XVI es el siglo de oro de la arquitectura española; se puede ver una gran riqueza de hombres, fuera de lo común, que han dejado un patrimonio arquitectónico muy importante. La tradición de la arquitectura gótica se adentra profundamente en el siglo XVI en España, pero el carácter de la arquitectura no va a ser igual, a pesar de que constructivamente se sigan manteniendo las características constructivas góticas. En Europa se va a mantener esa tradición. España es el primer receptor de los cambios que se van a producir en Italia, por esas relaciones directas que hay con este país. Inmediatamente hay que nombrar a la iglesia, y dentro de ella, los altos cargos, y la familia Mendoza, y como principal nombre Don Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo, que se consideraba el tercer rey de España.
Apenas sabemos nada de Lorenzo Vázquez de Segovia, pero sí que trabaja para la familia Mendoza. Tenemos unos mecenas, un arquitecto que no tiene un gran nombre, pero es el hombre que realiza las obras para esta familia tan abultada. Es un grupo social, que en contacto con Italia, quiere incorporar las formas italianas a España. Cuando toda Europa vive en una tradición gótica, Pedro de Mendoza levanta en Valladolid, el Colegio de Santa Cruz. Se realiza para los estudiantes que no tienen recursos para estudiar, y costea a través de unas becas la posibilidad de que sigan estudiando en la universidad. Se termina en 1491-92. Auspiciado por el cardenal Mendoza, se pone en marcha esta fundación. Hay un documento fundacional, donde se recogen todas las pautas del colegio. En la fachada de ese cuerpo de arquitectura, que arrancó con una fuerza superior al resto, tiene una estructura gótica, que le obliga a meter unos contrafuertes, pero aparecen esas puntas a modo de pináculos. Lo más notable se produce en el paño central, donde se observa la actuación de Lorenzo Vázquez, que se aprecia una arquitectura *quattrocentista*. Se ve por vez primera el arco con dintel, al modo clásico, con un arco de medio punto de descarga. En el paño entre dos contrafuertes, que en su arranque tienen pilastras (hueco en fachada del siglo XVIII). Hay un almohadillado en fachada. Con la vista en la entrada principal, el hueco de entrada se observa en medio un pilar, que resulta muy poco italiano. No se aprecia una relación entre la funcionalidad del palacio, y la fachada resuelta como un proyecto independiente. El patio no lo hace Lorenzo Vázquez; es un patio de tradición gótica, pero tiene arcos de medio punto, y las balaustradas en los pisos superiores. Capta mucha iluminación. El almohadillado, de tradición florentina, aparece en una serie de obras, y nos da un rastro de italianismo. Todo esto ocurre en fechas tempranas.
No resultaría extraño encontrarnos este palacio en Italia; se afirma esa horizontalidad, frente al espacio vertical propiamente gótico. Desaparecen los elementos defensivos; se toma el tema del palacio, típicamente renacentista. Aparece para un miembro de la familia, Luis de la Cerdá y Mendoza, y está realizado por Lorenzo Vázquez. Surge en un pueblo pequeño, un palacio muy interesante, que está realizado en torno a los años 1492-95. Siendo el cuerpo basamental propiamente ciego (típico español), la planta noble abre huecos que están por encima de la línea de cornisa, y luego una cornisa que tiene un perfil clásico, y por tradición, una crestería de tradición gótica. Aparece un aparejo, no es rústico como el italiano, sino que aparece más como un aparejo dibujado, con las llanas verticales y horizontales de las plantas superiores de los palacios italianos (véase palacio Medicci). Tiene un doble remarque, lo que produce un efecto de luz y sombra. La portada cuenta con un arco de medio punto, tiene que ver con lo visto en el palacio de Santa Cruz. A los lados, aparece un ventanaje, que resulta de un estilo gótico, muy chocante, con un parteluz (mainel), un perfil en torno a la ventana.
El capitel, sin embargo, tiene un capitel clásico. Solo queda la crujía de la fachada. El patio, quedan restos de lo que serían las estancias. Los restos del patio, tienen un capitel alcarreño, que nace en las tierras de la Alcarria. Tiene un capitel estriado, con unas puntas muy poco duras, y que aparecen unas volutas muy pequeñas. Es un intento de reflejo del capitel clásico. Quedan los remates de algunas chimeneas; motivo heráldico de la familia de los Mendoza. En la zona de Guadalajara, se realiza El Palacio de Antonio de Mendoza (terminado en 1507). La antigua portada tenía un sistema de pilastras, y hay una serie de motivos ornamentales, todo un repertorio italiano *quattrocentista*. El autor también fue Lorenzo Vázquez. Tiene un patio con un interés notable; vemos una arquitectura nueva, que no es gótica para nada, y de alguna forma monumentaliza soluciones de la arquitectura popular. Es un patio que no se había visto en Italia. Es una estructura adintelada, y el tratamiento monumental; pie derecho con su zapata, donde apoyan esos dinteles de madera, que forman una especie de curioso entablamento. Tiene una concepción clásica de la arquitectura. Se puede ver el capitel alcarreño, y como los pies derechos se apoyan en zapatas, que van sobre columnas pétreas. Esa zapata puede entenderse como una copia de Lorenzo Vázquez a la arquitectura popular española. Este patio, como otros patios propios (en el sentido de invento) es el que vincula una escalera monumental entre las dos plantas. Es una escalera de alma hueca, iluminada por la parte baja y alta; se hace de la escalera un tema monumental que se incorpora al patio. En estos prolegómenos, está la Casa de las Conchas, en Salamanca. Vinculada a Lorenzo Vázquez, pero no a los Mendoza, sino a Rodrigo Maldonado de Talavera. Como tema heráldico aparece la concha. Obras iniciadas en 1493; esta terminado en 1517. Le falta la luz (a la imagen de un día nuboso) ya que, según le dé el sol, la sombra de las conchas varía, lo que le da un aspecto de fachada viva. Es en la portada y en los vanos, todos ellos diferentes, donde realmente se aprecia la intervención de Lorenzo Vázquez. El patio tiene una disposición caprichosa, tiene unas formas que sobresalen sobre el resto de arquitectura en Europa. Hay elementos, como la columna, que conviven con la piedra salmantina caliza, que adelantan la posterior aparición del estilo plateresco. Las columnas marmóreas (mármol de Carrara), están encastradas, directamente traídas de Italia. Castillo-palacio de la Calahorra (1509-1512) La pieza más interesante antes de llegar al palacio de Carlos V, es este castillo-palacio. En estas tierras, de una planicie riquísima, a los pies de Sierra Nevada, surgió en los años finales de la época de Fernando el Católico, en un momento de cambio. Los Reyes Católicos impidieron que se pudieran hacer más castillos; se derriban muchos de ellos, y es ahí cuando las grandes familias van a las ciudades a crear sus propios palacios. Este castillo-palacio se encuentra en la provincia de Granada; es un castillo fuerte, que se encuentra en una zona escarpada, en una posición dominante. En planta, se aprecian unos muros de un grosor colosal, pero que encierran un palacio, pese a estar conservado en muy malas condiciones. Tiene un acceso defendido, estrecho, que hace un zigzag, y al subir unas escaleras se entra a un castillo. La escalera tiene un desarrollo fantástico, que empuja y realiza un saliente en el muro del castillo. Es un castillo grande, pero con pocas estancias. Intervino Lorenzo Vázquez. En un nivel superior al de entrada, aparece el patio. Hay una falta de encaje, que se ve en la piedra dorada; bóvedas de arista, que están arriostradas.
En el segundo tercio del siglo XVI (1530 – 1560) surgen en una serie de ciudades españolas como Granada, Jaén, Sevilla, Toledo, Salamanca… unos artistas que son los que ponen en marcha el Renacimiento español. En los orígenes del Renacimiento en Granada encontramos el Palacio de Carlos V (primer tercio del siglo XVI) de Pedro Machuca (1527), una obra que marca la relación con Italia. Es un tipo de edificio que guarda en su interior muchas más cosas. Se caracteriza por ser de planta cuadrada con un gran patio circular interior. Geometría plana que está bastante relacionada con la arquitectura italiana. Pedro Machuca es un artista toledano que viajó a Italia, donde tuvo contacto con los artistas. En sus obras pictóricas destacamos esa fuerte influencia con casi un *sfumatto*. A su regreso a España, Carlos V buscaba en él al proyectista de su palacio. Carlos V, casado en Sevilla con Isabel de Portugal, viajó a Granada, ciudad de la que quedó enamorado y en la que encargó el palacio. La fachada norte del palacio es un proyecto de Juan de Herrera. El palacio se incorpora a la casa real vieja y se relaciona con los palacios nazaríes. Fue cuidadoso conservando dos ejes de los palacios marcados por el patio de los Arrayanes (N-S) y el patio de los leones (E-O). Vemos una planta casi cuadrada, debido a una capilla de planta poligonal situada en una esquina. El palacio tiene un cuádruple acceso: tres zaguanes y un cuarto que se une al patio de los Arrayanes. El más importante será el que da a la cara norte. Una referencia podría ser San Pietro in Montorio en la plaza del convento. Las fachadas se caracterizan por ser medias fachadas, de las cuales sólo serían importantes la sur y la orientada hacia el poniente. Uno de los aspectos más importantes es su ubicación en la ciudad de la Alhambra. Las estancias interiores no son demasiado grandes. Es una obra única con una distribución bastante lógica. El palacio está almohadillado en la planta baja, lo que le aporta un sensación de fuerza y poder. En la parte superior hay un orden toscano y en el centro de la fachada destacamos el tratamiento de la serliana de arcos, columnas y óculos. Físicamente el edificio está en Granada, pero pertenece a la arquitectura española. Contó con colaboradores escultóricos. La fachada de poniente es obra de Juan de Herrera. El patio interior es abierto sin arcos, adintelada a base de órdenes superpuestos: abajo dórico-toscano y arriba jónico. Formas perfectas sin arcos. Un detalle español es la construcción. En los corredores la construcción es abovedada. Cada una de las piezas formará parte de tres arcos diferentes. La bóveda forma parte del anillo y éste del dintel. Se caracteriza por ser una construcción puramente española. Tras la obra del Palacio de Carlos V, el continuo cambio de la ciudad de Granada genera la construcción de una catedral sobre la antigua mezquita. La obra de la Catedral de Granada fue iniciada por Enrique Egas, pero no llega a gustar, por lo que se paralizaron las obras. Diego de Siloe, escultor burgalés que llegará desde Italia, se trasladó a Granada donde visita la Iglesia de San Jerónimo y le piden que intente retomar la tradición gótica para el proyecto iniciado por Enrique Egas. Realizó unos moldes en madera que fueron consultados al emperador. La construcción se realiza a modo de una versión de la Catedral de Toledo. En el interior los pilares fasciculares de la arquitectura gótica, retrasan el arranque de las bóvedas. El antiguo pilar gótico se revestirá con formas renacentistas. La portada no la llegó a hacer Diego de Siloe, en ella vemos ese espíritu medieval pero mucho más cargado.
En Jaén uno de los hombres que siguieron su idea fue Andrés de Vandelvira. La Catedral de Jaén no va a ser una catedral al modo gótico, con una composición racional en planta. Posee tres naves prácticamente de la misma altura y con apoyos semejantes a los de la catedral de Granada; realiza bóvedas vaídas.
En Úbeda (Jaén) encontramos el Palacio de Vázquez de Molina (1562 – 1568). Imagen renovada y nueva de la arquitectura. La familia Váquez de Molina encarga su palacio a Andrés de Vandelvira. El ayuntamiento actual es un palacio de tres plantas y articulación vertical. Posee cuatro fachadas, tratándose de una edificio exento. Tiene detalles escultóricos en la parte superior. Sorprende la pureza de líneas. En el interior del palacio, patio con arcos en los dos niveles con cierto aire a Brunelleschi.
Por último vemos el Palacio de Vela de los Cobos (Úbeda), situado en una calle estrecha. Destacará por ser un palacio puramente español. La planta baja es mucho más ciega y la última es una galería corrida desde donde podría contemplarse la ciudad. Vandelvira en el tema de la cantería poseía bastantes conocimientos, los cuales fueron recogidos por su hijo Alonso de Vandelvira.
En Sevilla encontramos la Giralda y el Hospital de la sangre o de las cinco llagas, de Hernán Ruiz. La arquitectura española con una voz propia, como por ejemplo los hospitales, necesitan unos espacios reglados por necesidades. En planta las fachadas son regulares y no se percibe el cambio. Los hospitales tendrán su mayor desarrollo en el siglo XVI.
La ciudad de Toledo (Toletum), como si de una isla se tratase, está bordeada por el río Tajo y señalada por dos edificios: la Catedral y el Alcázar de Toledo. En Toledo se publica en 1526 “*Medidas del romano*” de Diego de Sagredo. Toledo, como ciudad de carácter capital, fue sede de numerosas acciones como la imprenta y la traducción de libros (como el de Serlio). Toledo, que en un primer momento iba a ser la capital, es el lugar en el que Carlos V decide hacer un Palacio oficial en el antiguo alcázar medieval. Alonso de Covarrubias será el autor del Alcázar de Toledo. Posee una estructura cerrada, levantado sobre la caja medieval cristiana. Está situado en una colina, vinculado con el río Tajo. Es un ejemplo de arquitectura medieval que tiene torres cuadradas y dos grandes crujías en torno a un patio. Alonso de Covarrubias diseñó una de las escaleras más llamativas del Renacimiento (en relación con el Renacimiento italiano). Se trata de un elemento monumental vinculado al patio central. Fue construida por Juan de Herrera y este modelo de escalera se extenderá por toda Europa. Tipo de escalera imperial, a modo de cuerpo de águila con las alas abiertas. Con la fachada tratará de lograr una imagen del Renacimiento propio español. Está formada por tres cuerpos (alto, medio y bajo) entre dos torres, y encima una galería. Covarrubias dejará la obra y la continuará Francisco de Villalpando. La galería baja y la alta sufrieron un gran daño durante la guerra civil, de hecho prácticamente desapareció durante esta época. El Hospital de la Santa Cruz fue realizado por Alonso de Covarrubias, cuya planta fue encargada a Antón y Enrique Egas, y que está bastante compartimentada. El hospital será un gran tema arquitectónico. Covarrubias que sobre todo era escultor, era un gran entallador (realiza toda esa labor menuda que vemos en la fachada). Él es el autor del patio más antiguo, uno de los tres patios que componen el interior; el patio con capiteles alcarreños. Las escaleras situadas en el rincón del patio o rincón del claustro, poseen su propio encuadre o escenario; es abierta y se desarrolla en torno a una caja vacía. Esta caja está almohadillada, detalle de la arquitectura renacentista italiana (por la balaustrada de ésta). Las columnas del patio tienen orden jónico. Covarrubias se irá haciendo cada vez más delicado hasta alcanzar un lenguaje puramente renacentista. El Hospital de Afuera, en Toledo, fue encargado por el Cardenal Tavera a Cocarrubias. Tiene unas fachadas largas que no llegan a terminarse. En su interior encontramos dos patios y una iglesia. En la fachada, cuya portada pertenece al siglo XVIII, podemos ver un rasgo de horizontalidad con impostas y almohadillado. Así como las esquinas también están marcadas por dicho almohadillado. El doble patio en su parte baja es toscano y la parte alta es jónico. Las columnas tienen fustes proporcionados (de distinto diámetro). Podemos ver la tumba del cardenal Tavera, última obra de Pedro Berruguete. La Puerta de la Bisagra, está formada por un cuerpo central con dos pilastras almohadilladas, que también se repite en la parte alta de los dos cubos laterales. El paño central en reconocimiento político con el escudo de Carlos V, el águila bicéfala y el león de oro. El frontón con detalles en los tres vértices que resalta así las esquinas.
En Salamanca destacará Rodrigo Gil de Hontañón, con el denominado arte Plateresco. La Catedral de Salamanca puede considerarse una imitación del gótico medieval con un sistema constructivo de arcos góticos y contrafuertes, cuya fachada posee en la parte trasera una estructura gótica que concentra los empujes horizontales. Sobre la portada aparece un paño con una organización a modo de retablo sin iluminación, ni huecos y que no arranca de los pies, sino que con unas ménsulas se organiza dicha decoración. Retablo con calles verticales y una especie de retícula donde se van colocando los distintos motivos. La arquitectura renacentista es obra de plateros, una estructura gótica revestida de estos paños decorados, labrados todos ellos “in situ”. Del paño bajo al alto se va ganando relieve, ya que la distancia va arreglando la diferencia. Escudo de la piedra moldeable con facilidad que cuando se seca endurece, así como sillares labrados. Este arte de plateros es el que da lugar a lo que conocemos como Plateresco. También en Salamanca encontramos el Convento de San Esteban, formado por una serie de capas, respetados y estratificados volúmenes. El Palacio de Monterrey posee una crujía imponente. En el siglo XVI hay unos arquitectos que configuran un tipo de arquitectura que será considerada como tradicional y propiamente española. El edificio de carácter horizontal con una modulación a distintas alturas, con una delicadeza ornamental y acompañado de torres con cierto aire señorial y que se tratan de espacios mirador (belvederes). Las divisiones en las estancias condicionan la fachada, mientras que en Italia era al contrario, la fachada es un elemento de relleno. Rodrigo Gil de Hontañón es llamado para diseñar la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares, que en este caso se tratará de una fachada completa. En la planta baja vemos un carácter masivo con un banco corrido. En la segunda planta, motivos con una fuerza especial y en relieve. Vemos por lo general unos ejes que unen, pero llega un momento en que se rompen.