Portada » Geografía » Migraciones Internacionales: Efectos Económicos en Países de Origen y Destino
¿Qué impacto tienen las migraciones internacionales en los países de origen y de destino de los emigrantes? En teoría, la mano de obra sale de un país donde hay exceso de mano de obra y los salarios son más bajos hacia un país donde los salarios son más altos. La salida de emigrantes hace que se reduzca la mano de obra del país de origen, por lo que los salarios deberían aumentar.
En los países receptores, la entrada de emigrantes hace que aumente la mano de obra en el país de destino, por lo que los salarios deberían disminuir, lo que provocaría convergencia entre los países emisores y los países receptores de mano de obra en términos de salarios.
Durante la Primera Globalización, las migraciones fueron el principal factor de globalización, tanto por el tamaño de los flujos migratorios como por su impacto. Los trabajos empíricos indican que las migraciones fueron el principal factor de convergencia entre los salarios del Viejo Mundo y el Nuevo Mundo. Esto se puede observar en la evidencia histórica, donde se comprueba cómo en los países desde los que se emigra se reduce la fuerza de trabajo y los salarios aumentan. Además, se constata que a mayores tasas de emigración, mayor es la subida de los salarios (por ejemplo, la diferencia entre Italia y España: los salarios subieron más en Italia, donde las tasas de emigración fueron superiores a las españolas).
Los movimientos de personas generaron una mejor asignación de los recursos, de manera que la producción total aumentó.
Como la mayor parte de los que emigraron fueron trabajadores no cualificados, sobre todo desde la década de 1880, cuando se incorporaron los países menos desarrollados de Europa a la emigración (España, Italia, Portugal, Europa del Este), en los países de origen la salida de trabajadores redujo la oferta de mano de obra no cualificada. Esperaríamos que los salarios de los trabajadores no cualificados subiesen y la desigualdad disminuyese en los países de origen, mientras que aumentaba en los países de llegada. La evidencia empírica muestra que en la mayoría de países europeos (con la excepción del caso de España), la desigualdad salarial disminuyó en la Primera Globalización, mientras que en los países de recepción de emigrantes como EE. UU., Brasil o Canadá, la desigualdad aumentó.
En la actualidad (considerada a menudo como la Segunda Globalización), las migraciones no son el principal factor de globalización debido a la existencia de barreras a la entrada en los países desarrollados. Como consecuencia de ello, en la actualidad no han sido un factor fundamental de convergencia. Si comparamos la dispersión salarial entre países, observaríamos que es mayor que la diferencia entre los precios de los bienes o de los tipos de interés entre países, lo que indica que la integración del mercado de trabajo es menor que la de los mercados de bienes o de capitales.
Con respecto a la desigualdad, el impacto dependerá de si los trabajadores que emigran son cualificados o no cualificados.
Además de los efectos sobre la convergencia y la desigualdad, en la actualidad la emigración ha tenido otros efectos importantes:
Para los países de origen, el hecho de que se vaya la gente más joven puede tener un impacto demográfico negativo a largo plazo. Además, si se va mano de obra cualificada (fuga de cerebros), puede suponer una pérdida significativa de capital humano.
Por otro lado, en estos países la salida de mano de obra puede relajar la presión sobre el mercado laboral e incluso permitir que los salarios suban, especialmente para los trabajadores con cualificaciones similares a los que emigran.