Portada » Español » Explorando la Poesía Lírica y Épica Tradicional: Jarchas, Cantigas, Cantares de Gesta y Romancero
Hay dos grandes tipos: la popular y la culta.
Popular: Se transmite de forma oral, con una variante lírica y otra narrativa (poesía épica).
Culta: También con variante lírica y narrativa, pero se transmite de forma escrita, como en el caso de Jorge Manrique.
La poesía lírica tradicional está integrada por composiciones anónimas que se han ido transmitiendo y recreando oralmente.
Son breves composiciones de raíz popular y transmisión oral, escritas en mozárabe y en árabe vulgar. Expresan el sentimiento femenino de un amor angustiado o gozoso.
Constan de una sola estrofa de dos a cuatro versos, con rima consonante y sencillez expresiva.
Poemas compuestos en galaicoportugués, procedentes de la tradición oral. Recogen anécdotas amorosas puestas en boca de una joven, con referencias a la naturaleza gallega, gran carga simbólica e influencia de la poesía trovadoresca del amor cortés. Presentan una mayor elaboración que las jarchas.
Integrada por narraciones en verso que cantan las hazañas o gestas de un héroe, el cual encarna los principales valores de un pueblo. Los cantares de gesta proponen un modelo de héroe cargado de virtudes guerreras y aristocráticas, y defienden la estructura socioeconómica del sistema señorial.
Se inspiran en hechos históricos, superponiendo elementos míticos y legendarios que engrandecen la figura del héroe. No se conoce el origen exacto, pero se cree que debieron surgir leyendas y canciones que se transmitieron oralmente a través de los juglares, quienes lo recitaban ante un auditorio (mester de juglaría). Podían acompañarlo con algún instrumento de cuerda, introduciendo variables para hacer más vivo el relato.
Los cantares relatan las hazañas bélicas de un héroe perteneciente a la nobleza, representando virtudes caballerescas y haciendo gala de ellas, batallando para restaurar el orden social que se ha quebrantado. Estos poemas se estructuran en tiradas o agrupaciones de versos asonantes entre doce y dieciséis sílabas, con cesura o pausa intermedia que divide el verso en dos hemistiquios. Abundan los paralelismos y los epítetos épicos, fórmulas que se repiten para referirse al héroe con un estilo directo.
Es el principal cantar de gesta, destinado a la recitación en público por parte de un juglar ante un auditorio.
El texto que se conserva es un manuscrito del siglo XIV y es copia de otro realizado por un clérigo llamado Per Abbat en 1207. No se sabe si el texto es de dos o más juglares o de un solo autor, y debió componerse en la segunda mitad del siglo XII.
Recoge un último año de vida de Rodrigo Díaz de Vivar y se divide en 3 partes:
La obra trata del proceso de recuperación del honor político perdido por el héroe. Para recuperarlo, se enfrenta a los musulmanes en el campo de batalla, y para recuperar el honor familiar, recurre a la justicia real contra los infantes.
Consta de casi cuatro mil versos en tiradas monorrimas y extensión variable de medida irregular. Con un lenguaje claro y expresivo, se aprecian recursos propios de la recitación oral juglaresca: llamadas de atención para dirigirse a los oyentes, abundantes epítetos épicos y reproducción de estilo directo.
Representa a la nobleza guerrera castellana enfrentada a la aristocracia leonesa. Pertenece a una capa baja de la nobleza, que se ganan el honor y el pan luchando. El héroe representa los valores arquetípicos de amor conyugal y filial, o sea, el perfecto caballero cristiano, amante padre y esposo, con sabiduría y fortaleza.
Son poemas de carácter épico-lírico de la literatura popular.
Romancero Viejo: Son los romances anónimos de finales de la Edad Media, de origen oral y popular, que acabaron sometidos a las reglas de la literatura escrita.
Romancero Nuevo: Son los romances escritos por poetas cultos de los siglos XVI y XVII.
Tiene su origen a finales de la Edad Media en la descomposición de los poemas épicos. Se emplean repeticiones, subjetivismo o la naturaleza como escenario de los poemas.
Hasta el siglo XVI se transmitieron de forma oral y, a partir de ahí, por escrito, impresos en pliegos sueltos (cuadernillos de pocas páginas a bajo precio) y recopilados en cancioneros, romanceros y libros de música con partituras.
Son poemas de diferente extensión, con versos octosílabos con rima asonante en los pares, y los impares quedan sueltos. Tienden a centrarse en un episodio narrativo concreto y prescinden de elementos no esenciales, por lo que es habitual que se omitan los comienzos o los finales.