Portada » Biología » Evolución Biológica: De las Teorías Fijistas al Neodarwinismo y la Especiación
La naturaleza nos ofrece una enorme riqueza de formas de vida. La evidencia de similitudes y diferencias entre los seres vivos condujo a la noción de especie y a la primera clasificación de los seres vivos. Las líneas de clasificación científica buscan similitudes anatómicas, funcionales y moleculares para establecer relaciones de parentesco entre los seres vivos, dando lugar a las categorías taxonómicas.
Especie: Grupo de poblaciones naturales que pueden cruzarse entre sí y se hallan aisladas reproductivamente de otros grupos. Los fósiles son especies que vivieron en el pasado, por eso se suscitó el gran debate de dos formas de interpretar el origen de la diversidad de especies:
La transformación de los seres vivos pasó progresivamente, al mismo tiempo que se llevaban a cabo los trabajos de historia natural de clasificación. Las observaciones de Lamarck en plantas y animales le llevaron a desarrollar su teoría del transformismo. La vida sobre la Tierra se ha desarrollado de forma continua, sin cataclismos. Las especies pueden, por transformaciones graduales, dar lugar a otras especies.
Darwin elaboró la teoría de la selección natural fundamentándola en dos principios:
Para Darwin, la selección natural es la causa principal de la evolución de las especies. A lo largo de la historia, las generaciones cambian gradualmente las poblaciones, y aparecen nuevas especies.
La asociación entre darwinismo y mendelismo ha dado como resultado los modelos actuales de la evolución.
Niega la uniformidad de ritmo y no discute el carácter gradual del cambio evolutivo, sosteniendo:
Condiciones:
Mecanismo natural:
Con el tiempo, los seres vivos han adquirido estructuras anatómicas, procesos fisiológicos o rasgos de comportamiento. Estas adaptaciones confieren ventajas para la obtención de nutrientes, defensa, respuesta a cambios del medio y reproducción.
Hace 4 mil millones de años, la atmósfera estaba compuesta por dióxido de carbono, metano, amoníaco e hidrógeno. Las moléculas prebióticas se formaban espontáneamente por la acción de descargas eléctricas. Esas moléculas se acumularon en los mares, contribuyendo a la «sopa primitiva», dando lugar a moléculas más complejas, después a moléculas autorreplicantes (el ADN) y, finalmente, a células. Las mutaciones del material genético hicieron evolucionar las células hasta surgir especies más complejas.
La hominización se caracteriza por:
Entre el ser humano y los simios existen afinidades morfológicas y bioquímicas, y profundas diferencias anatómicas y psíquicas.