Portada » Diseño e Ingeniería » Exploración Vascular Periférica: Pruebas Funcionales Clave para Fisioterapeutas
Maniobra de Allen: Esta prueba es crucial para asegurar la circulación colateral de la mano, especialmente antes de procedimientos como la colocación de un catéter en la arteria radial para monitorizar la presión sanguínea. Determina la oclusión de la arteria cubital o radial.
Prueba de Ratschow: El objetivo es determinar la enfermedad arterial periférica (EAP) en la pelvis o miembros inferiores (MMII). La interpretación se basa en:
Prueba Global de Marcha: Se realiza a una velocidad de 3,2 km/h y 0% de inclinación, incrementando la inclinación un 2% cada dos minutos. Este es un protocolo incremental que se detiene ante la aparición de dolor en el miembro inferior o cualquier otro síntoma. Se evalúa la distancia inicial de claudicación, la distancia de claudicación absoluta, el tiempo de caminata sin dolor, el tiempo de alivio del dolor, el VO2 máx, la tensión arterial (TA) y el flujo sanguíneo en la pantorrilla.
El objetivo de la marcha terapéutica es aumentar progresivamente la distancia recorrida hasta la aparición del dolor. Se divide en fases:
La escala del dolor claudicante va de 1 (no dolor) a 5 (dolor grave). El entrenamiento busca estresar el sistema para fomentar la creación de circulación colateral. Se debe realizar ejercicio hasta alcanzar un nivel de dolor de 3-4 en la escala, descansando 2-3 minutos o hasta la desaparición del dolor. Se comienza con sesiones de 15 minutos, aumentando progresivamente hasta 60 minutos, incluyendo todas las fases.
Contraindicaciones: persistencia del dolor en reposo, aparición de signos de úlcera, hipoglucemia, etc. La progresión se basa en mantener un mínimo de 8 minutos de caminata continua sin dolor y una duración acumulada de 50 minutos (incluyendo calentamiento y enfriamiento). Para progresar, se debe aumentar la inclinación en 1-2% en la siguiente sesión, manteniendo la velocidad, hasta alcanzar un 10%. Al llegar al 10%, y mantener 8 minutos continuos y 50 minutos totales, se puede progresar en velocidad, aumentando 0,16-0,32 km/h según la tolerancia. El objetivo final es lograr 3 minutos a 4,8 km/h y 10% de inclinación sin interrupción por dolor, para luego subir la inclinación 1-2% hasta el 15%. El último paso es aumentar la velocidad 0,16-0,32 km/h según la tolerancia.
Ejercicios dinámicos aeróbicos con carga ligera, bilaterales, en secuencia disto-proximal. Se realizan contracciones repetidas de corta duración (1-2 segundos) con periodos de descanso más largos. Se recomiendan 2-3 sesiones diarias de 30 minutos. Para calcular el número base de repeticiones, se utiliza un metrónomo para determinar la velocidad máxima tolerable antes de la aparición del dolor, que se considera el 100%. Se revisa semanalmente o cada 15 días para evaluar el progreso.
Ejercicios: de distal a proximal: arrugar los dedos de los pies, flexo-extensión de tobillo y circunducción, separación de puntas de pies y talones, extensión de cuádriceps, elevarse desde sedestación y elevación de tobillos, subir rampa y bajar escaleras.
Prueba de Schwartz: El objetivo es evaluar la permeabilidad del sistema venoso profundo (SVP) y la presencia de puntos de fuga, indicativos de insuficiencia valvular. Se realiza con el paciente de pie. En la primera fase, se percute sobre una dilatación varicosa y se registra la onda de percusión en el pliegue inguinal (cayado de la safena interna) para confirmar que la zona percutida pertenece al sistema venoso superficial mayor. En la segunda fase, se percute en la parte alta de la safena interna (cayado) y se palpa la onda de percusión en la porción inferior. Si el sistema valvular es competente, la onda no debe percibirse. En caso de insuficiencia valvular, se palpa la onda propagada en sentido centrífugo. Aunque no es totalmente segura, orienta sobre la insuficiencia valvular de las safenas mayor y menor.
Prueba de Trendelenburg: Evalúa la permeabilidad del SVP y los puntos de fuga (reflujos del SVP al sistema venoso superficial – SVS). Con el paciente en decúbito supino y el miembro inferior elevado 45º, se vacían las dilataciones varicosas frotándolas. Una vez vaciadas, se coloca una cincha compresiva en la vena safena mayor por debajo de su unión con la vena femoral, cerca del ligamento inguinal. La compresión obstruye la circulación superficial y permite el flujo en el plano profundo. Se invita al paciente a levantarse y se observan las varices colapsadas durante 30 segundos, luego se retira la compresión y se observa lo que sucede.
Prueba de Perthes: Objetivo: evaluar la permeabilidad del SVP y de las venas perforantes, así como la funcionalidad de las venas comunicantes. Con el paciente en bipedestación, se coloca una cincha compresiva proximal a las dilataciones varicosas en el muslo o la pierna, y se le pide que camine durante unos 5 minutos. Al cesar el ejercicio, se observa:
Signo de Homans: Objetivo: detectar un signo precoz de trombosis venosa profunda. Interpretación: dolor en la cara posterior de la pierna. Se utiliza PREVIO a la presoterapia. El paciente se encuentra en decúbito supino. En la primera fase, partiendo de una flexión de cadera y extensión de rodilla, se flexiona dorsalmente el pie. En la segunda fase, se repite el procedimiento flexionando la rodilla y palpando la cara posterior de la pierna. Si durante la flexión dorsal del pie aparece dolor en la cara posterior de la pierna, tanto en flexión como en extensión de rodilla, es indicativo de trombosis. Es una prueba sensible pero no específica, ya que el dolor en la pantorrilla puede deberse a alteraciones radiculares o tendinomusculares. Es una prueba rutinaria en pacientes con factores de riesgo de trombosis venosa profunda, previamente a la aplicación de alguna técnica que tenga como contraindicación la presencia de estos signos.