Portada » Arte » Grandes Maestros del Arte: Desde el Románico hasta la Escultura Griega Clásica
El Maestro Mateo: Fue un destacado escultor y arquitecto del siglo XII. Su trabajo se encuentra en el contexto del **arte románico**, pero con mayor expresividad y detallado en la escultura. Su obra, el **Pórtico de la Gloria**, es una obra maestra que fusiona lo religioso con lo humano. Sus figuras tienen una intensidad emocional que fue pionera en la transición hacia el arte gótico. A través de su estilo, Mateo contribuyó a la difusión de un lenguaje artístico. Su legado es clave para entender la transformación del arte en la Edad Media.
Giotto: Pintor italiano del siglo XIV, perteneciente a la “escuela florentina” del Trecento (pintura italo-gótica). **Giotto di Bondone** ha sido considerado como el “padre de la pintura moderna” debido a sus grandes aportaciones, rompiendo con la tradición románica y gótica y sentando las bases del posterior **Renacimiento**. Las características de sus obras son:
Las obras más conocidas de Giotto son sus frescos como “Huida a Egipto”, “Llanto sobre el Cristo Muerto” o “El Prendimiento”.
Jan van Eyck: Pintor flamenco del siglo XV, perteneciente a la primera generación de **Primitivos Flamencos**, de la cual fue uno de los más grandes maestros junto con Rogier van der Weyden. Van Eyck se inició en la pintura junto a sus hermanos y comenzó a incorporar la técnica del óleo sobre tabla, lo cual le permitió trabajar lenta y cuidadosamente, superponer colores mediante capas o veladuras y crear obras caracterizadas por una intensa brillantez, gran detallismo, captación de superficies, búsqueda de la tercera dimensión y rostros muy realistas. Un ejemplo de sus obras es el “Matrimonio Arnolfini”.
Rogier van der Weyden: Pintor flamenco del siglo XV, perteneciente a la primera generación de **Primitivos Flamencos**, de la cual fue uno de los más grandes maestros junto con Jan van Eyck. Fue discípulo del también flamenco Robert Campin e incorporó el óleo a sus trabajos sobre tabla. Destacó por el sentido escultórico de sus figuras y el escaso interés por los fondos (a menudo dorados). Una de sus obras capitales es el “Descendimiento” del Museo del Prado, que destaca por su cuidada y excepcional composición, el realismo de sus figuras, sus colores vivos, el estudio de luces y sombras que ayuda a la sensación de volumen, así como el intenso sentido dramático de sus figuras. Su obra más monumental es el “Políptico del Juicio Final”.
El Bosco: Pintor flamenco del siglo XV-XVI y uno de los artistas más destacados de la tercera generación de **Primitivos Flamencos**. El Bosco fue un creador original, de imaginación desbordante, que mezcla las tradiciones medievales y evolucionó hacia el Renacimiento. Sus temas iconográficos, llenos de seres fantásticos de apariencia irreal, anticipan el Surrealismo. Era un técnico formidable de colorido delicado y cuidadosa ejecución en óleo sobre tabla. Los temas moralizantes, apoyados en figuras como seres monstruosos, le sirvieron para realizar una elaborada crítica religiosa y social. En el Museo del Prado se encuentran algunas de sus mejores obras como la “Mesa de los Pecados Capitales”, “El Carro de Heno” y su magistral “Tríptico del Jardín de las Delicias”.
Mirón: Escultor griego de la segunda mitad del siglo V a.C., perteneciente a la etapa **clásica griega**. Mirón destacó por ser el primer escultor del clasicismo, así como por trabajar de forma magistral el bronce a la cera perdida. Al igual que otros escultores clásicos, buscó plasmar la belleza ideal a través de la armonía, la proporción y el estatismo emocional (ethos). Sin embargo, Mirón fue un paso más allá al intentar plasmar el movimiento y la tensión muscular en su obra cumbre, *El Discóbolo*, que, a pesar de sus limitaciones (contraste entre la tensión muscular del cuerpo y la serenidad del rostro), mostraba a un atleta en el momento concreto de lanzar un disco, creando una transición entre dos trayectorias opuestas.
Praxíteles: Escultor griego del siglo IV a.C., perteneciente a la etapa de crisis del **clasicismo griego**. Praxíteles trabajó de forma magistral el mármol y representó a dioses que comenzaban a mostrarse más humanos, con falta de la serenidad, grandeza e idealización clásica. Praxíteles acentuó el contrapposto introducido por Policleto, creando la *curva praxiteliana*, que convertía a sus figuras en personajes inestables. Además, redujo la musculatura, redondeó los contornos y pulió de forma exquisita las superficies, buscando un ideal de belleza que a menudo convertía sus figuras en andróginas. Trabajó el trepanado y mostró rostros melancólicos e idealizados. Algunas de sus principales obras son *Apolo Sauróctono*, *Afrodita de Cnido* y *Hermes de Olimpia*.
Lisipo: Escultor griego del siglo IV a.C., perteneciente a la etapa de crisis del **clasicismo griego**, que posteriormente evolucionó hacia el helenismo. Lisipo se caracterizó por aportar un tipo humano más esbelto mediante el canon 1:8, el uso del contrapposto, el dominio del espacio a través de esculturas abiertas y tridimensionales y, consecuentemente, por la multiplicidad de los puntos de vista. Entre sus obras más importantes destacan el *Apoxiomeno*, donde un deportista desnudo se retira la arena de su cuerpo con una estrígila tras una competición, y varios retratos de Alejandro Magno, ya que fue su escultor oficial en la corte.