Portada » Historia » Conflictos del Siglo XX: Causas, Guerras Mundiales y la Revolución Bolchevique
El siglo XX se considera un siglo violento, con aproximadamente 10 millones de muertes durante la Primera Guerra Mundial y 55 millones durante la Segunda Guerra Mundial. Al comienzo del siglo XXI, los conflictos continúan generando muertes.
Entre las causas de los conflictos, podemos mencionar:
Estas causas de los conflictos se pueden clasificar como:
A finales del siglo XIX, las grandes potencias tenían motivos para temer o desear el estallido de un conflicto armado general. Esta amenaza se cernía sobre todas las naciones: Estados Unidos, Japón, China y Turquía estaban implicados en igual medida que los países europeos. La competición imperialista no dejaba ningún continente al margen. África y Asia estaban a punto de ser repartidas entre las potencias europeas, y estas, a su vez, empezaban a soportar la competencia de Estados Unidos y Japón. Estas intromisiones de influencias e intereses motivaron el conflicto que estalló en 1914.
Con el triunfo de la Revolución Bolchevique en 1917, Lenin firma el tratado de armisticio germano-ruso de Brest-Litovsk. Le siguió Bulgaria el 20 de septiembre de 1918, derrotados por los franceses en Uskub, lo cual debilitó la moral alemana; siguió Turquía el 16 de octubre y, al comenzar noviembre, Austria-Hungría. Con la huida del káiser Guillermo II a Doom en Holanda, Alemania firma el armisticio el 11 de noviembre de 1918, con el jefe de los ejércitos aliados, el mariscal Fernando Foch de Francia. Con la firma del Tratado de Paz de Versalles el 28 de junio de 1919, se pone fin a la Primera Guerra Mundial.
El 15 de marzo de 1917, el zar Nicolás II es obligado a abdicar. Se encargó del poder a un gobierno provisional encabezado por el príncipe de Lvov, de ideas liberales. Se instauró un régimen republicano que no aguantó mucho tiempo, dando paso al gobierno provisional encabezado por el socialista Alexander Kerensky, de poca duración, ya que fue derrocado por los Bolcheviques encabezados por Vladimir Ilich Lenin y León Trotsky, quienes se lograron afianzar en el poder gracias al cambio de sistema de gobierno de inspiración marxista, hasta llegar a crear lo que fue la Unión Soviética.
Contra el gobierno provisional de Kerensky surgió en Petrogrado el soviet (consejo) de soldados y trabajadores, integrado por Mencheviques (minoritarios) y socialistas revolucionarios (bolcheviques) que no acataban la autoridad del gobierno provisional. En otras ciudades rusas de importancia, se fueron estableciendo soviets similares.
En abril de 1917, Lenin regresa del destierro, quien con Trotsky, Stalin y otros bolcheviques se oponen abiertamente al gobierno durante varios meses. A principios de noviembre de 1917, los bolcheviques se levantaron en armas, atacaron la sede del gobierno provisional, se apoderan del poder y lo entregan al Congreso de Soviets de toda Rusia, que decretó la concertación de la paz, nacionalizó tierras y propiedades, creó el Consejo de Comisarios del Pueblo bajo la dirección de Lenin, y Rusia se convirtió en una república de trabajadores y campesinos.
Los movimientos contrarrevolucionarios estallan inmediatamente y son apoyados por los gobiernos de Japón, Inglaterra, Francia, Polonia, Alemania, Checoslovaquia y Estados Unidos, que desembarcan tropas en el puerto de Múrmansk, al norte de Rusia, y en otros puntos del país que se vienen a sumar a la guerra civil que se desencadenó a raíz del golpe bolchevique y que, a pesar de las dificultades para su implantación, logra sobrevivir por las sangrientas medidas represivas y el gran apoyo popular; además, la organización del Ejército Rojo derrota a las fuerzas intervencionistas, sale victorioso de la guerra civil y restablece la paz en todas las fronteras. A raíz de todas estas acciones, el régimen bolchevique es reconocido por todas las potencias en el año de 1924.
Se inspira en las doctrinas marxistas y pone en desarrollo la «Nueva Política Económica», que adopta un carácter mixto en muchos sectores en que se mezclan la iniciativa privada y la socialización estatal; además, contemplaba la nacionalización de los puntos centrales de la economía (grandes fábricas, bancos, comercio mayoritario, comunicaciones), el establecimiento de los derechos de los obreros en todas las empresas y en el control de las que siguieran siendo de propiedad privada, que luego serían propiedad social.
En 1928, desapareció la Nueva Política Económica y dio paso al «Primer Plan Quinquenal», y todas las fuerzas económicas y los sectores de la producción se reorganizaron bajo el dominio único del estado. Aquí se plantea la solución de dos problemas históricos: superar en breve plazo el atraso industrial y cultural, y convertir el país en un gran sector socialista, sobre todo el de la industria, y acabar con el pequeño capitalismo, que engendra continuas tensiones y frena el desarrollo.
Los Planes Quinquenales consistían en la planeación de la economía y de toda la vida de la nación para periodos de cinco años, por medio de ellos y de gran esfuerzo y privaciones se transforma en una gran potencia industrial moderna, colectiviza su agricultura y eleva el nivel de vida popular.
Se destaca el ambicioso programa educativo básico y superior y la atención médica a la población. El capitalismo es sustituido por el socialismo, la constitución de 1936 confirma el sistema de soviets (consejos), cuyos miembros son elegidos por circunscripción electoral y son representativas legislativos y ejecutivos.
Entre 1935 y 1938, se efectuaron masivas depuraciones (purgas), en el seno del partido comunista, de todos aquellos que criticaban las directivas del gobierno impuestas por Stalin, numerosos funcionarios y colaboradores, miembros del partido, militares y compañeros de Lenin fueron condenados a muerte (asesinato de Trotsky en México), ejecutados y encarcelados.
Debido a la continua hostilidad internacional, Stalin sostuvo una conducta recelosa hacia las naciones capitalistas y las consideró como sus enemigos principales, por lo tanto, concentró en sus manos todo el poder que violó los principios proclamados por la revolución que dieron origen a difíciles problemas.
Período de gran agitación, con fuertes luchas sociales y nacionales, relajamiento de las costumbres por el ansia de vivir, como respuesta a los sufrimientos de la guerra y búsqueda de nuevas normas para sujetarse a la vida humana.
El nacimiento de la Unión Soviética con una nueva forma de organización social y política: el socialismo que se consolida en medio de grandes luchas y dificultades. Inquietudes políticas que llevan a situaciones revolucionarias en algunos países como Hungría (1920), Italia (1922) llegada al poder de regímenes fascistas semifascistas que reprimen violentamente los deseos de cambio. Entre 1924 y 1928, hay mejoramiento económico y estabilidad. La crisis de 1929, trae consigo mucha desocupación y miseria, que acentúan de nuevo los conflictos.
En 1933, se implanta el fascismo en Alemania. Desaparecen las monarquías de Rusia (Romanov), Alemania (Hohenzollern), Austria (Habsburgo) Turquía (Otomana), siendo sustituidas por repúblicas cuya soberanía es el pueblo, se implanta el voto universal y se le reconocen derechos ciudadanos a la mujer.
Hacen su aparición las organizaciones sindicales, el derecho de huelga y la jornada laboral de ocho horas. Hay importantes avances técnicos como el motor eléctrico y de gasolina, desarrollo de Estados Unidos y renovación industrial de Alemania.
La radio y la prensa modifican las comunicaciones de masas, amplia difusión de conocimientos e ideas que son aprovechados por los grandes capitales, los gobiernos y los anunciantes. La crisis económica de 1929, llevó a la paralización de la industria, trayendo escaso poder de compra y miseria, que a pesar de los esfuerzos por estabilizar la situación, subsiste la depresión y por consiguiente la situación de miseria de la población hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial.