Portada » Educación Artística » Obras Maestras de la Pintura y Escultura: Un Recorrido por el Arte Postimpresionista y Simbolista
Moulin Rouge fue el primero de los 32 cartones que Toulouse-Lautrec realizó durante diez años. La obra, encargada por los dueños del famoso cabaret parisino, presenta a la célebre bailarina La Goulue. El objetivo era claro: atraer al público con un mensaje directo y llamativo.
El cartel destaca por su:
En la parte superior, el nombre del local, «Moulin Rouge», se repite tres veces en letras rojas. A la derecha, se anuncia la actividad: «Todas las noches». Debajo, el nombre de la bailarina, La Goulue, en una postura de cancán, se recorta sobre un fondo de siluetas negras que representan al público. Los colores de su ropa (blusa roja, enaguas blancas y medias negras) crean un fuerte contraste.
En primer plano, un hombre con sombrero, el bailarín, muestra rasgos exagerados. La obra refleja la influencia de la estampa japonesa.
Toulouse-Lautrec, marcado por una deformidad física y una existencia trágica, centró su temática en la vida nocturna de Montmartre. Retrató a artistas famosas, expresando sus características y humanidad. Su lenguaje pictórico se basa en un dibujo expresivo y simplificado, con figuras captadas como siluetas.
Los Jugadores de Cartas es un tema que Cézanne abordó en cinco versiones. La obra representa a dos hombres jugando a las cartas, sentados a ambos lados de una mesa. Una botella de vino actúa como eje de simetría, delimitando dos mitades desiguales.
Las miradas convergen en las manos de los jugadores. Cézanne capta la psicología de los personajes a través de sus posturas; los rostros, sin embargo, carecen de expresión. El jugador de la derecha se concentra en elegir una carta, mientras que el de la izquierda espera.
La obra destaca por sus volúmenes. Para Cézanne, la naturaleza se reduce a volúmenes geométricos, donde reside la esencia de las figuras. Estos volúmenes están definidos por la línea y el color, aplicado en breves pinceladas con diferentes tonos.
Cézanne es considerado una figura clave del arte moderno. Inauguró una forma sintética de pintar, basada en el rigor geométrico. Su pintura se caracteriza por el orden, la claridad y la aplicación del color en tintas planas.
La Noche Estrellada, pintada durante la etapa final de Van Gogh en el hospital psiquiátrico de Provenza, es una obra que refleja su estado emocional y su visión del mundo.
A pesar de su reclusión, Van Gogh pintaba en el exterior, utilizando el arte como terapia. El tema de la obra es un cielo nocturno, una noche estrellada. En este periodo, el artista se dedicó a pintar escenas nocturnas al aire libre.
La composición presenta:
El azul domina la escena, contrastando con el amarillo de las luces y el verde de los árboles. El color tiene un valor expresivo. La pincelada es gruesa y dinámica. Los dos cipreses, con su altura, actúan como nexo entre la tierra y el cielo.
La obra refleja inquietud y movimiento. Van Gogh no busca reflejar la naturaleza de forma realista, sino expresar sus emociones. Su correspondencia con su hermano Theo y sus 35 autorretratos son fundamentales para comprender su obra.
Van Gogh, influenciado por el realismo holandés, utilizó el color como vehículo para transmitir emociones. Su pincelada continua y fuerte creó una pintura exaltada. Sus últimos años, marcados por la enfermedad, lo llevaron al suicidio en 1890.
Mujeres de Tahití muestra a dos mujeres indígenas de los Mares del Sur sentadas en una playa. La mujer de perfil lleva una falda roja con flores blancas, mientras que la de la derecha viste de rosa.
Gauguin busca reflejar la alegría de una vida sencilla en armonía con la naturaleza, así como una respuesta a las preguntas existenciales. La obra se caracteriza por la exaltación del color y la rotundidad de los volúmenes.
Se renuncia a la perspectiva, el modelado y las sombras. Los colores puros se extienden en campos extensos, delimitados por gruesas líneas de contorno que separan el objeto pictórico del fondo.
En 1895, Gauguin abandonó París y se trasladó a Tahití, donde defendió a la población indígena contra el colonialismo. Su obra refleja la vida sencilla de estas tierras, la vegetación y la sensualidad de las mujeres indígenas.
Gauguin aplicaba el color de forma arbitraria, reflejando sus emociones, no la realidad. Utilizaba colores lisos sobre formas simples, rodeadas por un trazo más oscuro, técnica conocida como «cloisonnisme».
La ciudad de Calais encargó a Rodin un monumento para conmemorar el 500 aniversario de su liberación de los ingleses. En 1346, durante la Guerra de los Cien Años, Calais fue asediada por el rey Eduardo III de Inglaterra. El rey ofreció abandonar la ciudad si seis ciudadanos se entregaban para ser ejecutados. La intercesión de la reina Felipa, su esposa, evitó la sentencia.
Rodin se basó en el relato de Froissart sobre la capitulación de la ciudad. Los personajes, identificados, aparecen descalzos, con la cabeza descubierta, cuerdas al cuello y las llaves de la ciudad en la mano. Sus gestos reflejan humillación, dolor y el sacrificio que van a realizar.
Las figuras, de gran realismo, transmiten el drama de la situación. Los rostros muestran rabia, tristeza y otras emociones.
La obra, innovadora, no fue aprobada por los academicistas. Rodin, nacido en París en una familia humilde, pasó por una crisis religiosa tras la muerte de su hermana. Ingresó como novicio en una orden, pero abandonó el convento. Viajó a Italia, donde quedó fascinado por escultores como Miguel Ángel.
En 1880, recibió el encargo de la puerta de bronce para el Museo de Artes Decorativas, bautizada como «La Puerta del Infierno», donde plasmó la «Divina Comedia» referida al Infierno. En 1900, expuso su obra, que refleja una meditación sobre la condición humana, sus tormentos, aspiraciones y destino. Obras como «El Pensador» y «El Beso» exploran la conciencia y la pasión.
El «Monumento a los Burgueses de Calais» y el «Monumento a Balzac» causaron escándalo y controversia. La obra de Rodin, que va más allá de la descripción anatómica, marca un paso hacia el siglo XX. En 1900, expuso en la Exposición Universal con gran éxito. En sus últimos años, ofreció al Estado su fortuna a cambio de poder vivir en el Hotel Biron hasta su muerte.
El tema central de Rodin es el hombre y su verdad interior, la evolución humana y la lucha entre el espíritu y la materia. Afirmaba que la fe en la fuerza del espíritu libera al hombre de las trabas de la materia. No rechazaba nada que expresara la verdad humana e ignoraba el ideal de perfección del arte académico. Su obra expresa pasión por la vida y revela la vida interior del ser humano.