Portada » Historia » España entre 1902 y 1931: De la Monarquía de Alfonso XIII a la Segunda República
Alfonso XIII accedió al trono en mayo de 1902, a los dieciséis años, sustituyendo a su madre, la reina regente, Cristina de Habsburgo. La España sobre la que reinó era un país atrasado, con casi diecinueve millones de habitantes, una esperanza de vida de 34 años y un 64% de analfabetismo. El rey compartía el poder legislativo con unas Cortes bicamerales. Se celebraron nueve elecciones durante su reinado (las primeras en 1903 y las últimas en 1920), en las que seguía ganando siempre el partido al que le tocaba gobernar en el turno.
Este turnismo leal, donde la oposición no hacía realmente oposición, se rompe en la Semana Trágica de Barcelona, cuando al grito de “¡Maura no!” el Partido Liberal también se posiciona en las protestas contra el presidente del Gobierno. A partir de este momento, y encabezado por Canalejas, se intenta reconducir la situación, pero el Turnismo había comenzado su final.
La dictadura de Primo de Rivera forma parte de las llamadas “dictaduras mediterráneas”, que siguen el ejemplo del fascismo italiano. Las nuevas tendencias autoritarias son apoyadas por la burguesía ante el peligro de una revolución comunista en la Europa de entreguerras. Las elecciones convocadas por Aznar mostraron en las ciudades más importantes una fuerte tendencia antimonárquica. El rey se dio cuenta de que el ejército no estaba dispuesto a salvarle como en otras ocasiones, por lo que decide abandonar España. Se encaminó hacia Cartagena, donde embarcó rumbo a Marsella, camino del exilio definitivo.
De este modo, el fracaso de la dictadura lleva a corto plazo a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931, un nuevo régimen democrático cuyo reformismo puso en peligro el predominio político, económico y social de las clases altas, que optan por un nuevo golpe de Estado militar que será el origen de la Guerra Civil (1936-1939) y que llevará a una nueva dictadura militar en España, el Franquismo (1939-1975).
El conservador Eduardo Dato fue el nuevo presidente entre 1913 y 1915. Entre sus principales objetivos estaba la descentralización de la administración, por lo que aprueba en 1913 la Ley de Mancomunidades, entrando en vigor en 1914 la Mancomunidad de Cataluña.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914, Dato proclamó la neutralidad española. Esta posición de no beligerancia proporcionó una oportunidad única para el desarrollo de la economía española (aumentando las exportaciones), principalmente para la burguesía, ya que las clases bajas continuaron viviendo en muy malas condiciones.
En 1915 volvió al gobierno el Conde de Romanones y en 1917 le sustituyó García Prieto, también liberal. Fue durante su gobierno cuando se produjo una de las crisis más importantes de principios de siglo.
Esta crisis se observa desde los siguientes ámbitos:
Al finalizar la Gran Guerra en 1918 acabó también el período de beneficios, ya que las naciones que firmaban la paz comenzaban su recuperación económica y no necesitaban ya los productos españoles. Esto llevó al aumento del desempleo, sobre todo en la siderurgia asturiana y en la industria textil catalana. Tanta fue la agitación obrera y campesina del periodo 1918-1921 que ha venido a llamarse Trienio Bolchevique, haciendo referencia a la Revolución Rusa, que servía de ejemplo para los sindicatos. A esto hay que añadir la huelga de la Canadiense en 1919, paralizando Cataluña y toda su industria durante más de un mes. El Gobierno, una vez más, emplea al ejército para controlar la situación.
Mientras, los gobiernos se sucedían en el poder, pero eran incapaces de encontrar una estabilidad: de 1917 a 1923 hubo trece cambios de gobierno, incluyendo el asesinato del presidente del gobierno Eduardo Dato, acribillado a balazos al pasar en su automóvil por una plaza de Madrid por tres pistoleros de la CNT que querían vengar así la represión contra su sindicato.
La ocupación española se reducía a una estrecha franja del norte cercana a Ceuta y Melilla, que además estaba compartida con Francia, que tenía el control principal sobre el Protectorado del Reino de Marruecos. Los límites territoriales de la zona de influencia española fueron establecidos en la Conferencia de Algeciras (1906) y en posteriores acuerdos bilaterales con Francia en 1912. Esta ocupación encontró fuertes resistencias en las tribus del Rif.
La fase más dura del conflicto se desarrolló cuando España decidió efectuar la ocupación de los territorios de la Yebala y del Rif, dominada por Abd el Krim. En una serie de operaciones desde Melilla para ocupar la zona tuvo lugar el Desastre de Annual y la masacre del Monte Arruit (verano de 1921), en el que las tropas rifeñas no sólo derrotaron totalmente a las tropas españolas (causando más de doce mil muertos) sino que recuperaron todo el territorio ocupado. Con el Expediente Picasso se intentó librar de responsabilidades al rey por la derrota sufrida. La situación cambió con la llegada de Primo de Rivera al poder.