Portada » Arte » Arte Medieval: Explorando Estilos Bizantino, Hispano-Musulmán, Prerrománico y Románico
El término «bizantino» deriva de Bizancio, una antigua colonia griega situada en el Bósforo, que más tarde se transformó en Constantinopla bajo el emperador Constantino. Constantino la fundó como la nueva capital del Imperio Romano. Esta ciudad se convirtió en el epicentro del Imperio Romano de Oriente, que luego dio paso al Imperio Bizantino. Este último se considera una continuación del Imperio Romano, y su arte y cultura florecieron durante los últimos siglos del Imperio Romano, evolucionando durante la Edad Media. Además, el arte bizantino no se limitó a los territorios del imperio, sino que se extendió por regiones eslavas como Rusia y Ucrania, y perduró incluso después de la caída de Constantinopla en 1453.
El arte bizantino se divide en diferentes «edades de oro», siendo la primera de ellas durante el siglo VI, bajo el reinado del emperador Justiniano y la emperatriz Teodora. Esta etapa se caracterizó por dos centros artísticos fundamentales: Constantinopla y Rávena. En Constantinopla se llevó a cabo una de las construcciones más importantes de la historia del arte bizantino: la Basílica de Santa Sofía.
La Basílica de Santa Sofía es una iglesia monumental del siglo VI, ubicada en Constantinopla, diseñada por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto. Esta construcción surgió tras dos intentos fallidos, siendo finalmente completada en el 537. Su planta es basilical, con tres naves, siendo la central la que culmina en un ábside. Lo que la distingue es la presencia de una enorme cúpula semiesférica que se eleva a más de 50 metros de altura, sustentada por una estructura innovadora que incluye pechinas, elementos arquitectónicos que permiten la transición entre la base cuadrada y la cúpula circular.
En el interior, la luz que entra a través de los ventanales crea un efecto visual impresionante, especialmente reflejada en los mosaicos vidriados, dando la sensación de que la cúpula flota. En el centro de esta cúpula se encontraba una imagen del Pantocrátor, representando a Dios como una figura omnipresente y todopoderosa.
En el exterior, la basílica fue rodeada por minaretes tras la conquista otomana, cuando la iglesia fue convertida en mezquita.
El islam surgió en la Península Arábiga en el siglo VII y se expandió rápidamente, primero hacia el este, en dirección a la India, y luego hacia el oeste, llegando a la Península Ibérica a través del Norte de África. Como consecuencia de la interacción con las culturas clásica y oriental, el islam desarrolló un arte propio que adquirió una notable identidad en la Península Ibérica, dando lugar al arte hispano-musulmán. Este estilo se desarrolló entre los siglos VIII y XV, abarcando diferentes fases del mundo islámico en la región, como el Emirato, el Califato Omeya, los Reinos Taifas, el período almohade y la etapa nazarí. Además, se desarrolló el arte mudéjar, realizado por musulmanes para los cristianos, que tendría una influencia importante en el arte neomudéjar del siglo XIX.
La Mezquita de Córdoba fue construida entre los siglos VIII y X por varios califas, incluyendo Abderramán I, Abderramán II, Abderramán III, Al-Hakam II y Almanzor. La primera fase de la construcción fue iniciada por Abderramán I, quien estableció el modelo arquitectónico básico para las ampliaciones posteriores. La sala de oración (Haram) tiene 11 naves, y en la nave central se encuentra la quibla, aunque esta no está orientada hacia La Meca, lo que se considera un acto de rebeldía hacia las convenciones islámicas.
El diseño de las naves sigue una estructura donde se utilizan fustes lisos y monolíticos, con capiteles de estilo corintio y un cimacio trapezoidal que distribuye el peso, característica heredada del arte bizantino. Los arcos de medio punto, decorados con dovelas alternadas de ladrillo y caliza, se complementan con arcos de herradura califales, un diseño repetido a lo largo de la mezquita que recuerda a los acueductos romanos.
Con las ampliaciones de Abderramán II, la mezquita se expandió hacia el sur, y el mihrab y la macsura fueron creados por Abderramán III. La ornamentación en estas áreas está inspirada en el arte oriental, siendo estas las zonas más decoradas del edificio.
La Alhambra es un conjunto monumental situado en Granada, construido durante el siglo XIV por la dinastía nazarí. Este complejo incluye tanto una fortaleza o alcazaba como un palacio, y su color rojizo le ha dado el nombre de «La Roja». En su interior se distinguen dos áreas principales: una zona pública construida en la primera mitad del siglo XIV, y una privada y residencial, que data de la segunda mitad del mismo siglo. Ambas zonas se organizan en torno a patios.
En la zona pública, destaca el Patio de Comares (o Patio de los Arrayanes), que da acceso al Salón de Comares, utilizado para las audiencias reales. Este espacio se caracteriza por sus celosías que filtran la luz suavemente. En la zona privada, el Patio de los Leones alberga varias estancias, destacando la Sala de los Abencerrajes, cuya cubierta está decorada con una espectacular bóveda estrellada y mocárabes, creando una atmósfera de lujo y complejidad ornamental.
El arte prerrománico abarca un extenso período histórico que se extiende desde el siglo VI hasta el año 1000, caracterizándose por una gran diversidad de estilos y enfoques. En el contexto de la España cristiana, destacan tres corrientes fundamentales: el arte visigodo de los siglos VI y VII, el ramirense o asturiano del siglo IX, y el mozárabe del siglo X.
Una de las manifestaciones más representativas del arte prerrománico asturiano es la Iglesia de Santa María del Naranco. Esta construcción, erigida en 848 por un autor desconocido, fue inicialmente un palacio real de los reyes asturianos antes de ser reconvertido en iglesia. La iglesia está construida con una combinación de mármol, ladrillo y piedra porosa y se encuentra en el monte Naranco, en Oviedo.
La Iglesia de Santa María del Naranco es única dentro del arte asturiano por ser la única obra civil que ha perdurado hasta nuestros días. Su estructura está organizada en dos plantas: la planta inferior y la planta superior o noble. La planta superior se cubre con una bóveda de cañón realizada en toba, reforzada por arcos fajones, y utiliza pilares adosados a los muros, lo que actúa como contrafuertes, aportando estabilidad al edificio.
Una característica destacada del arte prerrománico asturiano es el abandono del arco de herradura, típico del arte visigótico, y la adopción del arco de medio punto, propio de la arquitectura romana. Esta evolución arquitectónica introdujo el uso de la bóveda de cañón y los arcos fajones, elementos que serían fundamentales en el desarrollo posterior del arte románico.
El arte románico surge entre finales del siglo X y el siglo XII, marcando el primer estilo arquitectónico internacional europeo. Esta época estuvo caracterizada por un auge del feudalismo y las Cruzadas, en una Europa predominantemente rural. Además, fue un período en el que las peregrinaciones adquirieron gran relevancia, siendo el Camino de Santiago uno de los focos más importantes. También se vivió la creencia de que el fin del mundo ocurriría alrededor del año 1000, basándose en las profecías del Apocalipsis de San Juan.
El arte románico presenta una variedad de variantes regionales, siendo especialmente notable su diversidad en Francia. En España, destacan dos núcleos artísticos: el del Pirineo catalán y el arte románico vinculado con el Camino de Santiago.
La Catedral de Santiago de Compostela es una de las obras más representativas y emblemáticas del arte románico, no solo en España sino también en toda Europa. Su construcción comenzó en los siglos XI y XII, y es considerada el prototipo de la iglesia de peregrinación.
La catedral está principalmente construida en granito y presenta una estructura armoniosa, con una nave central el doble de ancha que las naves laterales, y una distribución simétrica en la que la suma de los dos brazos laterales coincide perfectamente con el eje central del edificio. La iglesia cuenta también con una tribuna y una girola o deambulatorio.
En la zona de los pies de la catedral se encuentra el famoso Pórtico de la Gloria, una obra magistral del escultor y arquitecto Maestro Mateo. Este pórtico, que data de la segunda mitad del siglo XI, se considera una de las primeras manifestaciones del arte protogótico. En su decoración, podemos observar a los 24 ancianos del Apocalipsis tocando sus instrumentos musicales, simbolizando el momento del Juicio Final.
La iconografía medieval, como parte de la Historia del Arte, se dedica a describir y analizar las imágenes, especialmente en lo que respecta a la escultura y la pintura. Los temas más recurrentes en la iconografía medieval están fuertemente influenciados por las creencias religiosas y las tradiciones de la época.
Uno de los temas más comunes es el Juicio Final, especialmente en el período cercano al año 1000, influenciado por las visiones del Apocalipsis de San Juan. En las representaciones del Juicio Final, es frecuente ver al Pantocrátor, figura de Cristo como juez supremo, dentro de la almendra mística (una forma ovalada o almendrada). A menudo, el Pantocrátor es acompañado por los tetramorfos, los Cuatro Evangelistas representados por sus símbolos: San Marcos como león, San Juan como águila, San Lucas como buey y San Mateo como ángel.
A lo largo de la Edad Media, las representaciones artísticas pasaron de un estilo esquemático a una mayor aproximación al naturalismo, especialmente en la escultura. Un ejemplo claro de esta evolución es la diferencia entre la escultura La duda de Santo Tomás del claustro de Santo Domingo de Silos (siglo XI) y las esculturas realizadas por el Maestro Mateo en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela (siglo XII).
Otros ejemplos notables de conjuntos escultóricos de esta época se encuentran en Santa Fe de Conques, Autun y Vézelay, en Francia, todos ellos representando hitos significativos en la evolución del arte románico, tanto en España como en Europa.
El mosaico de la Emperatriz Teodora, ubicado en la iglesia de San Vital en Rávena, es una de las piezas más representativas del arte bizantino y data del siglo VI. Este estilo de arte surgió tras la división del Imperio Romano y refleja la riqueza espiritual y simbólica del Imperio Bizantino bajo el gobierno de Justiniano I y su esposa Teodora, quienes fueron grandes promotores del cristianismo y del renacimiento cultural de Bizancio.
Una de las principales características del arte bizantino es la representación idealizada de sus figuras, dejando de lado el naturalismo. Este estilo buscaba transmitir el poder divino y la autoridad celestial a través de su iconografía. Los mosaicos, realizados con pequeñas piezas de teselas de colores vibrantes, en su mayoría bañadas en oro, crean una atmósfera luminosa y sobrenatural, que resulta perfecta para los lugares sagrados.
En el mosaico de Teodora, la emperatriz aparece con una aureola que simboliza su divinidad y poder celestial. Su vestimenta está adornada con joyas y perlas, lo que representa la riqueza y pureza de su figura. Además, sostiene una copa, lo que hace referencia a su participación en la eucaristía y su rol como mediadora entre lo humano y lo divino, resaltando su importancia dentro de la liturgia cristiana.
Este mosaico refleja una fuerte influencia de las tradiciones romanas en el uso de la técnica del mosaico, pero con una adaptación propia del mundo bizantino, que enfatiza los valores cristianos y el poder imperial. También podemos observar influencias de las culturas orientales, como la persa, visibles en los ornamentos y patrones decorativos.
La obra, más que ser simplemente una representación artística, es un manifiesto visual del poder imperial y la sacralidad de los emperadores bizantinos, afirmando su autoridad tanto en el plano terrenal como en el espiritual.
El Pórtico de la Gloria, situado en la Catedral de Santiago de Compostela, es una obra maestra de la escultura románica, realizada por el escultor Maestro Mateo y su taller entre los años 1168 y 1188. Esta escultura monumental fue creada en un momento clave para las peregrinaciones al Camino de Santiago, que hizo de la ciudad de Santiago uno de los centros más importantes de la espiritualidad y la cultura medieval en Europa.
La escultura del período románico tenía una función principalmente didáctica, ya que estaba dirigida a una población mayoritariamente analfabeta. Las figuras esculpidas en este estilo eran esquemáticas, con proporciones idealizadas y un fuerte sentido de jerarquía, buscando transmitir un mensaje religioso y espiritual más que una representación realista del cuerpo humano. Las escenas que mostraban eran en su mayoría episodios bíblicos, tratando de inspirar devoción a través de la simbolización de temas teológicos.
En el Pórtico de la Gloria, se pueden ver tres arcos que representan la visión del Juicio Final según el Apocalipsis de San Juan. En el parteluz central se encuentra la figura de Santiago, quien aparece como el intercesor de los peregrinos, mientras que el tímpano presenta a Cristo en Majestad, rodeado de los Cuatro Evangelistas y los 24 Ancianos del Apocalipsis que afinan sus instrumentos musicales, en una representación simbólica de la música celestial. Las figuras esculpidas, a pesar de su estilo esquemático, muestran un alto grado de detalle y expresividad que anticipa características de lo que será el gótico.
La obra está claramente influenciada por la escultura románica francesa, como la que se puede encontrar en las portadas de las catedrales de Chartres y Autun, aunque adaptadas al contexto local y a las tradiciones del Camino de Santiago. También incorpora elementos iconográficos que provienen de los manuscritos iluminados y de las representaciones bíblicas, lo que era común en el arte sacro medieval. El Pórtico de la Gloria no solo tiene una función religiosa, sino que también constituye una de las más importantes manifestaciones artísticas y espirituales del arte románico, y sigue siendo admirada hoy en día.
La Iglesia de San Martín de Frómista, ubicada en Palencia, España, es una de las construcciones más representativas del arte románico en el país. Fue construida en el siglo XI en el marco de las peregrinaciones hacia Santiago de Compostela, que fueron una parte fundamental del intercambio cultural y artístico en la Europa medieval. Este templo formaba parte de un monasterio fundado por la noble Doña Mayor de Castilla.
El románico se caracteriza por su arquitectura funcional y robusta, con muros gruesos, ventanas pequeñas y un marcado predominio de líneas horizontales. Las iglesias románicas suelen tener una planta de cruz latina, con ábsides semicirculares y techos abovedados, mientras que la decoración se concentra principalmente en los capiteles y portadas, que cumplían una función pedagógica, transmitiendo temas bíblicos a los fieles. La estructura de estas iglesias buscaba transmitir una sensación de estabilidad, seguridad y espiritualidad.
La iglesia de San Martín de Frómista es particularmente destacada por su planta de tres naves y la perfecta simetría de su diseño. Los cilindros que flanquean su fachada occidental y su torre octogonal central son elementos arquitectónicos icónicos. Su decoración escultórica es especialmente rica en los capiteles, donde se representan escenas bíblicas, figuras fantásticas y motivos vegetales, todos ellos cargados de simbolismo religioso y enseñanzas visuales.
La iglesia toma influencia del románico lombardo, especialmente visible en los arquillos ciegos y las lesenas en su fachada exterior. También refleja la influencia del Camino de Santiago, que fusionó elementos de las tradiciones arquitectónicas de diferentes regiones de Europa. San Martín de Frómista no solo es una joya arquitectónica, sino que también es un testimonio del fervor religioso y la devoción de la Europa medieval, destacándose como uno de los más importantes exponentes del románico pleno en España.