Portada » Lengua y literatura » Miguel Hernández: Vida, Obra y Evolución Poética (1933-1942)
La trayectoria de Miguel Hernández abarca desde la tradición poética de los clásicos, pasando por las vanguardias y la Generación del 27, hasta la rehumanización poética influenciada por Neruda. Su obra es un reflejo de su vida, marcada por el compromiso social y político, y sus experiencias personales.
En esta etapa, Miguel Hernández se centra en la admiración e influencia de Góngora. Sus obras más importantes son:
Influenciado por Neruda, Hernández se adentra en el compromiso político con la República. Esta etapa se compone de dos poemarios:
Escritos en la cárcel, estos poemas expresan la angustia del poeta. Reflejan una visión decepcionada, solitaria y torturada de la vida. Se centra en la ausencia: de su hijo fallecido, de su mujer y su segundo hijo, y de la libertad. Solo el amor le permite sentirse libre. Vuelve a una poesía conceptual y emotiva, con verso corto tradicional, palabra sobria e imágenes precisas. Destaca Cancionero y romancero de ausencias (publicado póstumamente).
La obra de Miguel Hernández está profundamente influenciada por el contexto histórico y social de la España de la época. La sustitución social y política estaba marcada por una oligarquía territorial que había impedido cualquier reforma agraria, un clero conservador y una clase militar autoritaria. Los cambios del gobierno de la II República desembocaron en la Guerra Civil (1936-1939).
A diferencia de algunos miembros de la Generación del 27, que se centraron en la poesía pura, Miguel Hernández se consideraba parte del pueblo y cantaba las penas de los pobres. El poeta puso su voz al servicio de la tierra, la dignificación del campesino y la concienciación de sus derechos.
La vida en Madrid, los acontecimientos políticos y sus nuevas amistades llevaron a Miguel Hernández a decantarse por el lado de los más débiles. Inicia un nuevo periodo junto al pueblo trabajador, reivindicando sus derechos. Abandona la poesía pura y católica e inicia una poesía «impura» con protestas sociales en 1935. Esta poesía está marcada por su ímpetu social, su afinidad con la libertad y los valores humanos.
Al comenzar la guerra, el poeta se posiciona con el bando republicano, al que identifica con los pobres. Viento del pueblo representa la faceta optimista, con la esperanza de la victoria. Destacan los contenidos éticos de solidaridad con el oprimido y la exaltación del amor a la patria, la libertad y el heroísmo. El estilo es claro y directo, utilizando el romance y simplificando la metáfora para llegar a un público amplio, incluyendo a los analfabetos.
Tras la derrota republicana, Miguel Hernández escribe El hombre acecha, con una visión pesimista y un verso amplio y doloroso. Sin embargo, al final del libro, ofrece un canto de esperanza.
Los principales temas de la poesía de Miguel Hernández son la vida, la muerte, la naturaleza y el amor. Estos dos últimos se entrelazan y evolucionan a lo largo de su obra.
La naturaleza está presente desde los inicios de la producción del autor. Su infancia como pastor le proporcionó un contacto constante con ella.
El amor es un tema principal en la obra de Hernández. Ningún poema queda al margen del sentido amoroso: a la naturaleza, a su mujer e hijo, al pueblo. Este tema adquiere diferentes connotaciones según las etapas de su vida.
La poesía de Miguel Hernández presenta una reflexión dramática que evoluciona desde una vida festiva y de ficción hasta la tragedia, mostrando la vida y obra del poeta como insuperables.
La vida, la muerte y el amor son los temas más recurrentes en la poesía de Miguel Hernández. Estos tres elementos se convierten en las «tres heridas» del poeta, que en sus últimas composiciones deja grabadas en los labios de su esposa. Su obra es un testimonio de su compromiso con la justicia social y su profunda humanidad, convirtiéndolo en una de las voces más importantes de la literatura española del siglo XX.