Portada » Geografía » Economía en la Europa del Antiguo Régimen: Transformaciones y Comercio Global
Durante mucho tiempo se pensó que en el Antiguo Régimen no hubo crecimiento económico, porque los niveles de productividad siempre fueron muy bajos, ni tampoco existió ningún tipo de cambio estructural, ya que los porcentajes de población activa agraria siguieron siendo los mismos.
Hoy sabemos que sí hubo crecimiento económico, aunque fue lento (un 50% entre 1500 y 1800). Pero además sabemos que solo dos países europeos presentan una situación distinta a estas conclusiones generales: Holanda e Inglaterra, donde el crecimiento fue del 150%.
Además de limitado, este crecimiento económico no se distribuyó homogéneamente a lo largo de todo el periodo, sino que se concentró sobre todo en el siglo XVIII. Esto se debió a dos causas:
La crisis económica del siglo XVII debe entenderse fundamentalmente como el ejemplo más característico de la tensión entre la población y los recursos propios de la época.
Su origen se remonta a las perspectivas de expansión económica que despertó en toda Europa el descubrimiento de América y la llegada de metales preciosos.
Tuvieron una incidencia demográfica directa, que aumentó la natalidad y, en definitiva, el crecimiento demográfico. Un crecimiento que exige mayor producción agraria, y en las condiciones de la época se consiguió aumentando la superficie cultivada.
Paralelamente a este fenómeno, la llegada masiva de plata provocó un fenómeno desconocido hasta ese momento: un incremento en la cantidad de dinero en circulación muy superior a la capacidad productiva de la economía de la época, lo que terminó en una inflación.
A partir de este momento, comenzó a actuar la ley de los rendimientos decrecientes, y lo que comenzó siendo una crisis demográfica se convirtió en una crisis agraria, porque el descenso de la producción de alimentos terminó repercutiendo en la renta de la tierra y, sobre todo, en los salarios agrícolas. Terminó afectando a las actividades no agrarias porque la caída de los salarios reales significó un descenso de la capacidad de compra de los trabajadores.
El Estado intervino más o menos activamente en la actividad económica y lo hizo fundamentalmente de tres formas:
La doctrina que sostenía esta activación pública era lo que se denomina mercantilismo, con unos principios muy simples que se basaban en los siguientes presupuestos:
Hacia 1450, existían en el mundo tres grandes redes mundiales independientes cada una de la otra, y diferentes en cuanto a sus dimensiones y a la naturaleza de los productos que se intercambiaban: una red en el Pacífico, otra en América y la red del mundo antiguo.
Ponía, por una parte, en relación a Europa y Asia mediante una ruta terrestre basada fundamentalmente en el tráfico de tejidos de lujo y de especias. En Europa estaba controlado por los venecianos.
Al mismo tiempo, funcionaba una red asiática de carácter marítimo que ponía en contacto Japón con el golfo pérsico.
En general, ponía en relación a Europa del Norte y la Europa del Sur. Circulaban productos de mucho peso, baratos y de consumo masivo (hierro, madera, pieles, bacalao y trigo); y del Sur al Norte iban productos de mayor precio y menor volumen y peso (aceite, tejidos, vino y sal).
Los acontecimientos que modificaron esto fueron:
La caída de Constantinopla supuso que la ruta terrestre entre Asia y Europa se interrumpiera bruscamente, ya que los turcos impusieron nuevas condiciones al control europeo de ese tráfico.
Fue esta nueva situación la que aceleró la búsqueda de rutas alternativas. Esas alternativas fueron dos:
El resultado fue que los portugueses, en 1497, llegaron a su destino y los españoles se encontraron con que, sin querer, habían encontrado un nuevo continente. Sus consecuencias fueron:
Durante todo el siglo XVI, un porcentaje muy elevado del comercio mundial estuvo controlado por España y Portugal.
Este modelo se modifica a lo largo del siglo XVII y XVIII en una doble dirección:
Los británicos se convirtieron, en la segunda mitad del siglo XVIII, en la primera potencia marítima mundial, de tal manera que llegaron a controlar un porcentaje muy elevado de todo el comercio mundial y poniendo un nuevo modelo de intercambio localizado preferentemente en el océano Atlántico, que se conoce como Comercio Triangular, que se basaba en…