Portada » Español » La Generación del 98: Regeneración y Renovación en la España de Fin de Siglo
Se llama Generación del 98 a un grupo de escritores que adopta una actitud similar ante la situación de decadencia política, social y cultural en la que se encuentra España a finales del siglo XIX.
A los problemas de fin de siglo descritos anteriormente (corrupción política, conflictos sociales, caciquismo rural, desigualdades económicas, atraso cultural y científico) hay que añadir «el Desastre del 98» (pérdida de las colonias de ultramar), que actúa como detonante de un sentimiento ya existente: la urgencia de encontrar los valores que permitan la regeneración de la sociedad española. El grupo de autores del 98 lidera esa búsqueda.
En un principio, comparten con el Modernismo los mismos principios estéticos: reacción contra el prosaísmo y renovación del lenguaje. Lo que separa a los noventayochistas es su preocupación por la realidad nacional.
En el estilo, los noventayochistas aceptan las innovaciones modernistas, pero evitan su versión más preciosista y retórica. Utilizan un lenguaje sencillo, pero elaborado y lleno de lirismo.
Cultivan todos los géneros literarios. Hay que destacar la importancia del ensayo, por su adecuación al componente reflexivo e ideológico del grupo.
La acción de sus novelas gira en torno a un protagonista, que debe resultar «verdadero», «creíble». Destacan la descripción ambiental, los diálogos vivos e intensos y el ritmo ágil de la narración. El escritor busca la amenidad.
El estilo es deliberadamente sencillo, claro y preciso. Utiliza con frecuencia la ironía y la sátira, como consecuencia de su visión negativa de la realidad.
Ramón M. del Valle-Inclán (1866-1936) es el creador de una nueva fórmula teatral que recibe el nombre de esperpento.
El esperpento consiste en una deformación caricaturesca de la realidad («los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento»), para evidenciar lo absurdo y miserable de la existencia. Para lograr el esperpento, Valle emplea los siguientes procedimientos:
La manifestación más lograda del esperpento es Luces de bohemia (1920).
En esta obra, Valle realiza una crítica feroz de la realidad política y social de la España de la época («España es una deformación grotesca de la civilización europea», expresa el protagonista, Max Estrella). Este tratamiento del tema de España permite incardinar al autor en la Generación del 98.
En su primera novela, La voluntad, cuyo protagonista representa al autor, trata un tema noventayochista: el conflicto entre las ilusiones juveniles y la imposibilidad de cumplirlas, lo que provoca un sentimiento de angustia y de falta de voluntad. En su narrativa, el ambiente y el paisaje predominan sobre la narración.
En lo que respecta a su estilo, se caracteriza por la claridad y riqueza del vocabulario.
Predominan en sus escritos las oraciones simples, yuxtapuestas o coordinadas. La adjetivación es abundante, ya que prima la expresión de las sensaciones. Uso frecuente del presente simple, como expresión de la intemporalidad.
En sus ensayos, aparecen sus ideas y obsesiones principales referentes a la preocupación por España y a temas existenciales:
En este autor confluyen una vasta cultura, un carácter reflexivo y un sentimiento apasionado.
Todo ello genera una personalidad cuyas preocupaciones se expresan a través de antítesis e interrogaciones retóricas.
Su trayectoria poética se divide en tres etapas, representada por sus tres principales libros:
El lenguaje es sencillo y sobrio. Busca la profundidad y la emoción líricas. Abundan los símbolos. En la métrica, usa combinaciones estróficas y versos muy variados, si bien predomina la rima asonante, el romance y la silva.
Destaca en todos los géneros literarios y es considerado el mejor dramaturgo de esta época. La característica principal es la poetización de la realidad, bien idealizándola (Modernismo) o degradándola (esperpento).
Su obra más representativa son las Sonatas, que narran las aventuras amorosas del protagonista, el Marqués de Bradomín. Diferentes ambientes decadentes y refinados en los que destacan los valores sensoriales y los efectos rítmicos.